Las molestias del cólico del lactante

Es una de las molestias más típicas en los bebés.
Éstos pueden tener lugar desde la segunda semana de vida y no suelen prolongarse más allá de los 3 meses, por norma general .Se reconocen porque el bebé empieza a llorar nervioso a partir de media tarde, encogiéndose y estirando sus brazos y sus piernas con fuerza. Nada parece consolarle y puede pasarse así algunas horas.

Lógicamente, para los padres que intentan calmar a su bebé es una situación difícil que fácilmente les hace vivir esas horas con ansiedad. Por ello, es importante saber que los cólicos son algo normal y puramente físico ya que el aparato digestivo del recién nacido tiene que madurar. Por lo tanto, los padres pueden intentar relajarle y aliviarle pero difícilmente podrán hacer que desaparezcan.

Para ello hay algunos consejos que pueden ayudar a que el bebé se serene y deje de llorar:

Lo primero y más importante es que la madre, el padre o la persona que vaya a calmar al bebé intente estar lo más relajada posible para poder tranquilizarlo de forma más fácil.

– Cogerle en brazos y tenerlo cerca de tu pecho le ayudará a sentirse más seguro.

– Unos pequeños ejercicios a forma de masaje les suelen aliviar y, en el caso de tener gases, les ayuda a expulsarlos. Podéis frotarle la barriguita sin presionar demasiado en sentido circular en dirección a las agujas del reloj.
Otro ejercicio efectivo es tenderlo delante de ti (en el cambiador, en la cama, en el sofá) y mover sus piernecitas haciendo “la bicicleta”. Igual que estirárselas y flexionárselas. Eso sí, siempre y cuando notemos que el bebé no opone resistencia y no haya que forzar nada.
Seguramente aguantará unos minutos y después querrá parar pero si volvéis a hacerlo al cabo de un ratito, volverá a aliviarle.
Si, a parte, podéis hacerle estos “masajitos” con un poco de aceite de almendras dulces y un par de gotas de esencia de lavanda, mucho mejor.

– Cogerle en posición horizontal boca abajo, apoyado en vuestro antebrazo, y meciéndole, le hará un poco de presión en la barriga y le calmará.

– A veces, cuando toman pecho, parecen querer mamar con desesperación y con la misma ansiedad se sueltan y lloran nerviosos. Esto hace que les entre aire y las molestias pueden empeorar. A veces, el uso de un chupete les relaja ya que utilizan el reflejo de succión para calmarse pero al no estar al pecho no se atragantan ni toman más aire.

Cada familia acaba encontrando la forma de llevar y aliviar estas molestias ya que cada bebé es distinto. Si hubo algo que siempre te funcionó con el tuyo, ¿a qué esperas para compartirlo con nosotras?

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