“Mi niño nacerá cuando esté preparado”. El segundo parto de Mar

Mar es un mamá de Canarias que, desde hace unos meses, comparte sus vivencias y sentimientos como madre y como mujer desde su blog  Soy mamá, soy persona. Una mujer dulce y valiente que se esfuerza por darle a su bebé lo que ella siente tan necesario: brazos, mimos, disponibilidad y mucho amor.
Dos hijos, dos partos, siete años de diferencia y circunstancias diferentes.
Con su segundo niño siente que ha podido dar a luz como deseaba y ha querido abrirnos su historia.
¡Muchas gracias Mar por compartir ese preciado momento con nosotros!
 
El martes 22 de Marzo tengo cita con el tocólogo, allá voy a ver que me dice, estoy cansada y tantas ganas de ver a SM, 40+2 y este nene no quiere salir. En la eco está todo bien, de líquido sigue un poco justito, me dice que me va a hacer “algo” para ver si me provoca contracciones y me pongo de parto, sé lo que es porque lo he leído en internet (no porque me lo explique) y hasta ese día no quería que me lo hiciera, pero en ese momento estoy tan embajonada que decido que sí, que me haga lo que sea pero que me ponga de parto.
Me da cita para el día 31 para una inducción del parto, no, no y no, eso si que me niego, mi niño nacerá cuando él quiera, cuando esté preparado, pero me dice que al tener poco líquido amniótico sólo podemos esperar hasta el 31.
Me embajono más aún, adiós a mi parto natural, he leído sobre las inducciones en internet, he leído mucho sobre “partos respetados” y yo quiero un parto natural, me miran con cara de loca cuando digo que no quiero epidural, nos la han estado vendiendo hace tantos años como algo maravilloso que nadie entiende que quiera “sufrir por sufrir”, no, simplemente no quiero que mi hijo nazca “atontado”, no quiero no poder levantarme, no quiero no sentir contracciones de amor.
Sólo tengo ganas de llorar, voy al baño y veo que tengo una especie de “gelatina”, ¿estoy echando el tapón mucoso?, pero sé que se puede expulsar poco a poco y semanas antes del parto, además con la maniobra de hamilton que me hizo el tocólogo es normal, no me hago ilusiones…
Nos vamos a caminar a las ocho y empieza el dolor en la parte baja de la espalda, ¡SI!, contracciones por fin, pero sigo sin querer hacerme ilusiones, puedo tener contracciones por la dichosa maniobra pero no ponerme de parto, aún así empezamos a mirar el reloj, son super irregulares pero normal, acaban de empezar. Llegamos a casa, decidimos llevar al niño con mis padres por si acaso tenemos que salir de madrugada, pero yo aún sigo sin hacerme ilusiones.
Vemos una peli, yo me levanto y me siento, me muevo, me agacho, me inclino hacia adelante. Él mira el reloj, apunta los minutos, siguen irregulares.
Las 2 de la mañana, cada 3, cada 5 minutos, cada poquito tiempo pero irregulares, decidimos ir al materno por si acaso, llevo seis horas así, vamos.
“Puedes ponerte de parto en dos horas como en dos días”, “Puedes quedarte aquí o marcharte a tu casa y volver cuando tengas contracciones cada 3 minutos regulares”. Nos vamos a casa, me embajono más, y si tantas horas y no me pongo de parto, y si se me paran las contracciones ahora…
Nos acostamos, vamos a intentar dormir, y duermo algo y sigo con más contracciones.
Se tiene que ir a trabajar y yo para no estar sola me quedo en casa de mis padres.
Mi antigua habitación se hace mi “cueva”, me quedo a oscuras, me acuesto, me pongo calor en la espalda, voy al baño mil veces y sigo echando tapón mucoso, estoy tranquila, sólo deseo que de verdad esté de parto.
Llamo a la matrona, necesito una voz amiga, apoyo… me dice que coma algo, que las contracciones están quemando glucosa y necesito energía, me dice que me de una duchita caliente y me relaje.
Las 13, intento comer algo y lo sabía, vomito. Ya empiezo a creerme que estoy de parto.
Más contracciones, voy al baño, un líquido rosa, me quedo con la duda de si he roto aguas o si es tapón mucoso pero es muy líquido, vuelvo a la habitación y más líquido.
Más contracciones, más dolorosas, más intensas, dudamos si ir al materno, pero como el tiene que irse a trabajar de tarde pues mejor antes de que se vaya vamos, avisa al trabajo, “Nos vamos al materno que ya rompió aguas”, ¿Si?, cuando lo oigo a él diciéndolo es cuando soy consciente de que he roto aguas de verdad.
Que camino más largo, cuántos coches, qué nervioso estaba él, que incomodidad es tener contracciones sentada en el coche.
15:00 Llegamos, me pasan rápido pero hay chicas delante de mi, ninguna de parto, yo camino el pequeño pasillo una y otra vez, ahora entiendo para que es la barra que está en toda la pared, me agarro a ella cada vez que tengo una contracción y me inclino hacia adelante, uffff, duele, pero no quiero epidural, es mi parto, es mi cuerpo, es mi niño.
Un enfermero muy amable me toma la tensión mientras camino y me hace unas preguntas caminando también, para que yo esté cómoda.
Vuelvo a vomitar, el enfermero me dice que vomitar es síntoma de parto, que seguro que me queda poco, que si me siento mal me “cuela”, paso antes que las otras chicas, pero que si puedo esperar que no piense que estoy perdiendo el tiempo, que mientras espero a que me exploren es tiempo que estoy dilatando tranquilita.
Por fin entro a consulta, más contracciones, más seguidas, un suplicio subirme a la camilla, me exploran, y sólo 4 cm!!!, con lo que me duele ya, con lo seguidas que son, no puede ser, pensé que iban a decirme estás de parto, corriendo a paritorio, pero todavía me quedan unos cuantos centímetros, paciencia.
Por enésima vez me preguntan si quiero silla de ruedas, que no, que estoy bien, puedo y además quiero caminar, damos un par de pasos y super contracción, más fuerte que las anteriores, me quedo en cuclillas y siento que va a salir ya, me tiemblan las piernas, pido la silla, me siento cuando se me pasa y me viene otra contracción, me arqueo como intentando levantarme pero no puedo, quieren llevarme a monitores pero se dan cuenta de que no puedo, que esto va muy rápido ya, oigo “esta chiquilla se está pariendo”, les digo “paritorio natural, paritorio natural” pero me llevan al paritorio cinco y el de parto natural es el ocho, le digo que no, que al ocho, me dice, espera que te pongo el monitor aquí un momentito y nos vamos al de parto natural, vale, pónme el monitor ya, me quedo tranquila de que todo va bien y nos iremos al ocho.
Super contracción de todas las contracciones, creo que siento la cabeza y ganas de empujar, me dice que si tengo ganas de empujar que empuje, me mira “uy pero si ya está la cabeza aquí”, “¿y mi novio?, llámenlo, que corra!”, si, si, ya lo están llamando, ya viene corriendo, miro hacia la puerta y lo veo corriendo pasar de largo, el pobre iba al ocho!, y yo en el paritorio cinco.
Por fin está conmigo, me da un beso, la mano y sobretodo la confianza, seguridad y todo el amor que necesito en ese momento.
Ya no me importa en que paritorio este, no hay tiempo de ir al otro pero ya no me importa nada, es mi parto natural, estoy con mi amor, es todo perfecto.
La matrona es encantadora, además tiene una voz dulce, me tranquiliza, Rocío, un encanto.
Cada contracción siento que es por amor a mi hijo, que ya está casi aquí, que el dolor es algo momentáneo, pasajero, que tengo que hacerlo por él. Cierro los ojos y empujo con todas mis fuerzas.
“En la próxima contracción ya sale”, vuelvo a empujar con todas mis fuerzas pero no sale, “¿y por qué no sale?, ¿y por qué no sale?” decía yo, “en la próxima, ya verás”, se me hizo eterno, entre cada contracción inspiraba y soltaba relajada, cogía fuerzas para la próxima.
Y una vez más, cuarto o quinto pujo, perdí la noción de todo, fuerza, fuerza, fuerza, la naturaleza está conmigo, y se escurrió, salió de mí, y ya estaba encima de mí, que moreno!, que pelo, que guapo, mi niño, mi niño, mi precioso niño, ¡lo besé por fin!.
La cara del papá emocionadísimo, jo, se respiraba amor, felicidad, dicha.
Juraría que hasta la matrona estaba emocionada, me felicitó, “campeona, que parto tan bonito”, “ojalá todos los partos fueran así”, “habéis estado geniales los dos, la mamá y el papá tan compenetrados”, ainsss, ¡gracias Rocío!
Un parto natural, precioso, piel con piel, inolvidable.
3610 gramos de amor, nuestro mini SM, tú y yo. TE QUIERO
 
Os animo a que visiteis su blog y la conmozcais un poquito más.
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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Mar
    May 31, 2011 @ 15:56:49

    Jo, ¡Me ha hecho muchísima ilusión!, sobre todo lo que dices de mí, que me sonrojo 🙂

    Muchas gracias, eres encantadora.

    Responder

    • Ellena88
      Ene 10, 2013 @ 17:50:47

      Que bello se me han saltado las lagrimas!!! Es lo que quiero yo, me faltan 3 semanitas aun pero no tengo miedo, me siento fuerte y espero que mi parto sea hermoso, mi hijo mayor tiene 7 anys y es una emocion enorme lo que me recorre el cuerpo pero pienso recibir ese dolor de parto/contracciones con los brazos abierto. Leer tu historia emociona es bellisimo. Saluditos!!!

      Responder

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