Foto-reportaje de un parto natural

Para mi existen una serie de blogs que son visita obligatoria. Escritos por grandes madres y grandes mujeres en los que abren su corazón para aquel visitante perdido o encontrado que llegue y quiera quedarse.

En uno de ellos –Nuryabissa– hoy he visto que su último post es un precioso video basado en un reportaje fotográfico sobre un parto en casa. ¡Qué belleza! Algunas imágenes te hacen totalmente partícipe del gran momento que se está viviendo en ese hogar. Fotos que comparten el cansancio, la espera, el dolor, la ilusión, el apoyo, la fuerza, el coraje, la dulzura, el amor, los cuidados, la compañía, la comprensión,… el respeto al proceso de este Sagrado momento y el calor del recibimiento de una nueva vida.

La mujer cuando está a punto de dar a luz es comparable a una luna llena a la cual no se le puede añadir nada para aumentar su perfección.”  Sheikh Hisham Kabbani

Anuncios

Parto: la respiración durante el expulsivo

 

Continuando con las sabias explicaciones de Consuelo Ruiz, en su libro Cartilla para aprender a dar a luz  nos detalla el periodo expulsivo: cuándo comienza, las rotaciones del bebé mientras desciende, los órganos que participan en esta fase y cómo debería actuar la parturienta.

” Sabemos que en él intervienen tres importantes grupos de músculos:
  a) la matriz
  b) los músculos abdominales
  c) el diafragma

  ¿Cómo utilizar la matriz?
  La matriz se mueve por sí sola y no es posible ejercer ninguna clase de acción sobre ella sin recurrir a las drogas.  
  ¿Cómo se mueve en el período expulsivo? Se mueve siempre igual, de abajo a arriba. Cuando el cuello está cerrado tira de él para abrirlo, pero cuando ya está abierto y el niño puede salir de ella, deja que lo haga. Al subir, durante la contracción, el niño se va quedando fuera de la matriz, alojado en la vagina.
  Entonces intervienen los músculos del abdomen que, al contraerse disminuyen la capacidad del vientre, empujan al niño contra la columna vertebral de la madre.
  En ese preciso momento es cuando hay que manejar el diafragma. Ya hemos aprendido que cogiendo aire, el diafragma baja y, precisamente por eso, para que bajara muy poco, se practica, durante el período de dilatación, la respiración anhelante, cuando el niño no puede salir porque la matriz no está todavía abierta y hubiera sido inútil empujarle desde arriba.
  Pero cuando el niño ya puede salir de la matriz, incluso a veces ya ha empezado a hacerlo, instalándose en la vagina, cuyo tejido blando y muy extensible no ofrece resistencia, la situación ha cambiado completamente. La presión, desde arriba, será bien aceptada y se debe cambiar, después de la pausa correspondiente, la respiración anhelante por la respiración bloqueada durante la contracción.”

A continuación nos explica como hacer este tipo de respiración:

La respiración bloqueada todo el mundo la sabe hacer, sin haberla especialmente aprendido. […]
  La respiración bloqueada no consiste, pues, más que en no dejar que salga el aire inspirado, manteniendo el diafragma en su punto más bajo.
  Cuanto más aire hayamos cogido en la inspiración, más profundamente bajará el diafragma. ¿Qué ocurrirá entonces? Que el aire que no dejamos salir se comprime, busca salida y empuja hacia abajo con la fuerza, nada despreciable, del aire comprimido, capaz de perforar el asfalto, pero con la suavidad de un agente blando y flexible, que actúa a través de órganos blandos sobre la parte menos frágil del niño, sobre las nalgas.

Este tipo de respiración no hay que pensarlo ya que, cuando sientes fuertes ganas de empujar, sencillamente tomas aire, cierras boca y bloqueas la respiración por la nariz para hacer fuerza.

Y yo tengo que añadir que una amiga comadrona me aconsejó intentar no empujar muy fuerte en esta fase expulsiva, pues si puedes dar a luz de cuclillas o similar, el peso del bebé más la fuerza de gravedad harán el trabajo y cuando los tejidos de la vagina estén preparados, de forma elástica dejará pasar la cabeza del bebé con un porcentaje muy pequeño de sufrir, así, algún desgarro.

“Cuando ya sientas la cabeza del bebé y el “aro de fuego”, si puedes no empujes, canta.

 

Un trocito de ti

Querida mamá,
¿cuál dirias que es uno de los momentos más importantes de tu vida? Sin duda el nacimiento de tu hijo, ¿verdad?
Tanto si fue como imaginaste como si no; en casa o en hospital; con o sin anestesia. ¿Qué más da? Fue como fue y puede que fuera la experiencia más bonita de tu vida o la más dura. El caso es que desde aquí nos encantaría que la compartieras con nosotros y nos dejaras formar parte de tu vida por unos minutos.

Y como siempre digo: se predica con el ejemplo. Por eso mismo seré la primera y pronto compartiré con todas vosotras el nacimiento de mi primer hijo.
¡Espero los vuestros!

farah.samper@al-andalusculture.org

La cuarentena, días de protección.

Cuando damos a luz, nuestro cuerpo se abre haciendo un esfuerzo inmenso y, como todas sabemos, el postparto o puerperio es el tiempo en el que todo vuelve a cerrarse y retoma su lugar.

Tradicionalmente, la cuarentena era el período de 40 días en el que tanto la mamá como el bebé permanecían en casa sin salir y sin recibir visitas (o las mínimas). Se centraban en el cuidado de su pequeño, en instaurar una buena lactancia, descansar y volver poco a poco a la normalidad (claro que contaban con el soporte y la ayuda de las mujeres de su entorno para ocuparse de todo lo demás).
Esto se llama guardar la cuarentena y es una protección para la madre y el recién llegado, ya que la apertura de nuestro cuerpo es en el plano físico y éste es el último en el que se manifiestan todos los cambios. Emocionalmente, a nivel energético y espiritual, nuestro cuerpo está igualmente abierto y cualquier cosa pueda llegar más rápidamente a nosotros, afectarnos de otra manera o hacernos más daño.
Es por esto que es importante -en la medida que se pueda- guardar unos días de reposo tanto físico como interior para poder así adaptarse de una forma más fácil al nuevo papel y a la nueva etapa que nos abre la vida, que es la de la maternidad, el cuidado y la responsabilidad de un pequeño ser humano.

Pero hoy en día parece que nos resistimos a la idea. Nuestras casas no son el hogar mullido que nos invita a quedarnos en ellas sin salir y los gritos de la sociedad resuenan demasiado en nuestros oídos. Solo de pensarlo se nos caen las paredes encima y lo único que queremos es retomar nuestra rutina y volver a ocuparnos de otras cosas. Nuestras cosas.
Así que, tres días más tarde, nos encontramos en la calle a plena actividad sin pararnos a ser conscientes del choque que esta criatura -horas antes dentro nuestro- está sufriendo. Y esto no es más que huir. El estar en casa sin apenas actividad nos pone cara a cara frente a esta situación que despierta tantos sentimientos contradictorios en nosotras. Y esto es duro.

Por eso es importante sincerarnos con nosotras mismas y valorar la urgente huida que necesitamos. Así tendremos la oportunidad de ver cómo afrontar la situación protegiéndonos a nosotras mismas y a nuestros bebés lo máximo posible sin, por ello, sentirnos obligadas a nada.

Parto: la respiración durante la dilatación

Cuando las contracciones de dilatación se hacen rítmicas y dolorosas, la respiración puede ayudarnos a aliviar el dolor y concentrar nuestra energía.

La naturaleza humana dicta que reaccionemos instintivamente al dolor de una forma predecible.
Cuando el cuerpo humano experimenta dolor, cualquiera que sea el motivo o el origen del mismo, su reacción suele consistir en contener la respiración hasta que el malestar se apacigüe. Por lo general, esta reacción no resulta demasiado trascendental ni tiene consecuencias particulares, pero no sucede lo mismo durante el trabajo de parto. Al contener la respiración, los músculos pierden el oxígeno que les resulta tan vital, y el dolor aumenta. El útero es un músculo grande y fuerte, y uno de los más sorprendentes de la naturaleza femenina.

El libro “Parto instintivo. Atendiendo a tu voz interior”  nos habla de este tema y muchos más referentes al embarazo y parto informándonos de nuestras opciones a la hora de elegir cómo y dónde queremos dar a luz y, lo que es más importante, recordando a cada mujer que su instinto y voz interior es la mejor guía.

La habilidad calmante de las endorfinas resulta aún superior en la madre relajada y tranquila que confía en que su cuerpo está actuando según los dictados de la naturaleza“.

Por otro lado, Consuelo Ruíz nos dejó en su libro “Cartilla para aprender a dar a luz” una explicación muy clara de como puede ayudar la forma de respirar durante una contracción:

Entre los pulmones y la matriz a término, es decir, entre el pecho y el abdomen, hay un músculo muy importante llamado diafragma que desempeña un importante papel en la respiración. Cuando inspiramos, cogiendo aire, el diafragma baja más profundamente cuando más cantidad de aire inspiramos. En cambio, cuando expiramos, echando aire, el diafragma sube.
Si la bajada del diafragma coincide con la subida de la matriz, tendremos los inconvenientes siguientes:
a) La matriz no deja bajar al diafragma y la respiración está dificultada.
b) El diafragma no deja subir la matriz, la contracción no llega al punto debido y pierde eficacia.
c) El encuentro de estos dos órganos, que no están proyectados para chocar, puede ser doloroso. […]”

Después de esta explicación nos recomienda un tipo de respiración para evitar el choque entre estos dos músculos:

Para bajarlo (el diafragma) más o menos, no hay más que coger más o menos aire. Inspirando muy poquito aire el diafragma baja poco y no llega a chocar. […]
Queda claro que de lo que se trata es de coger poco aire y echarlo enseguida, de hacer una respiración más superficial y el hecho de que tenga que ser rápida, es la consecuencia de coger poco aire cada vez, para obtener el mismo (que necesitamos) en más veces. […]

Durante la pausa, entre contracción y contracción, se respira normalmente. Cuando la contracción va a empezar, se hacen una o dos respiraciones profundas y, durante la contracción, relajadas, se hace esta respiración anhelante, superficial y rápida.  Al final de la contracción, una respiración profunda, se coge aire y después se vuelve a la respiración normal.”

Personalmente pienso que es muy útil conocer tu cuerpo y como funciona en una situación tan mágica e importante. Yo misma practiqué este tipo de respiración en el parto de mi primer hijo (no en todas las contracciones) y recuerdo que me alivió y me ayudó a focalizar la energía, pero también tengo que decir que, en el momento en que un consejo o información te esclaviza, deja de ser útil. En un momento como el parto hay que intentar dejar cabida al conocimiento de nuestro propio cuerpo y a lo que nos haga fluir mejor.

Cantar en el parto

Al estar apunto de volver a vivir ese momento por segunda vez, busco mucha información y experiencias que me vienen a la cabeza.
Hace días estuve leyendo sobre la terapia musical en el parto y me pareció muy interesante y bonito. Es bien sabido por todos que cantar nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo, actúa como desahogo en momentos buenos y en momentos duros, y tiene un efecto relajante muy efectivo en nuestro cuerpo y nuestro ser. Poder pasar una contracción cantando lo que nos salga del alma no solo nos ayudará a sentirnos mejor sino que nos ayudará a dirigir nuestra energía de una manera más positiva.
Mientras buscaba sobre este tema leí este artículo en “Bebés y más” que me gustó: Dar a luz cantando, terapia musical.

Suena muy fácil, sí, pero ¿no sería precioso poder hacer que tu hijo te sienta así de conectado mientras nace? Ese acompañamiento, ese recibimiento.
Todo esto me hizo recordar la escena de la película “El pequeño buda” en la que la reina se pone de parto en el bosque y da a luz al príncipe Shiddartta cantando. Tan espiritual como bello. Os lo comparto: Nacimiento Shiddartta.