Amiga Invisible Madresferica

Después de más de un año sin escribir nada nuevo (aunque sí muchos borradores) vuelvo con una entrada de agradecimiento.
He participado en la Amiga Invisible que ha organizado Madresfera y quiero compartir con vosotros el magnífico regalo que me ha hecho la autora del blog El té de las 4.

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Siii!!! El libro Pan Casero de Ibán Yarza. Es un gran libro escrito por un gran autor. Ibán no solo es un muy buen panadero sino también un chico muy agradable.  Os recomiendo este libro hayáis hecho pan o no y, por supuesto, mirar su web y su blog: Te quedas a cenar y La memoria del pan.

Así que… ¡¡muchas gracias querida AI!! ¡Has acertado de pleno! (Además añado que mi marido es panadero y aquí os dejo la pequeña entrada que Ibán escribió en su web cuando nos conocimos).
Y muchas gracias también a todo el equipo de Madresfera por la buena organización.

El camino de vuelta

Hace casi 6 años que creamos Pan Baraka, y desde entonces veo que hay mucha más gente interesada en hacer pan artesanal de la que yo me imaginaba. Pero he observado que en los últimos meses mucha gente nos escribe pidiéndonos ayuda, asesoramiento o consejo para cumplir uno de sus sueños: abrir un pequeño obrador donde hacer y vender pan artesano y dulces sanos, a poder ser, de ingredientes ecológicos y de proximidad.
¡Esto es genial! Ya que significa que hay un movimiento por parte de la gente de volver hacia lo que sabemos que es más sano y nos hace estar mejor.

Por otro lado y como mamá bloguera desde hace otros 6 años, también he visto como crece sorprendentemente la creación de blogs y webs con contenido para mujeres y madres volviendo hacia una forma de crianza más consciente y natural. Cosa que tampoco es mala dado el punto al que hemos llegado en la sociedad.

Pero lo que más llama mi atención es ver como en dos ámbitos aparentemente tan distintos -pan y maternidad-, el interés es creciente casi de forma paralela. Y eso deja ver el cambio tan necesario que está sufriendo el ser humano.
Hemos perdido mucho por el camino y ahora solo nos queda volver a recuperarlo. Por esto mismo, a poco que observemos veremos que sucede lo mismo en todo lo que tiene que ver con artesanías y oficios, alimentación, cuidado de animales, etc.

El gran contrapeso es que, a la vez, la tecnología va avanzando y cada vez es más fácil llegar a más gente y hacer de tu producto/oficio algo de lo que puedan beneficiarse más personas.
Compatibilizar la recuperación de lo perdido y las nuevas tecnología puede facilitarnos las cosas y hacer de nuestros proyectos algo más grande.
Pero yo me pregunto ¿realmente son compatibles? ¿no se pierde parte del valor humano? ¿la eliminación de barreras virtuales son, de verdad, algo beneficioso en este tipo de actividades?

Como mamá a demanda reconozco que internet se ha hecho algo necesario en mi día a día ya que es mi ventana al mundo exterior, mi lugar de reunión y de expresión. Pero también cada vez estoy más convencida de que lo que realmente necesitaría es que fuera una mera herramienta práctica y tener ese lugar de reunión, expresión y contacto habitual de carne y hueso.

 

* Imagen de un alumno de Pan Baraka.

Sorteo en Pan Baraka

Esta no es una entrada de maternidad, embarazo, parto o crianza, pero si una que trata sobre algo artesano, creativo y mágico: el hacer pan.
Hace un tiempo trasladé aquí un post que escribí para Pan Baraka hace algunos años –Hoy huele a pan– y en esta ocasión os comparto un sorteo muy interesante a mi parecer.

Pan Baraka es un lugar donde aprender sobre pan (técnicas, fermentos, recetas, tipos, …) pero, más que eso, es un rincón para compartir y respirar la magia de este arte ancestral basado en la alquimia de los alimentos. Creado con esfuerzo y mucha ilusión, Pan Baraka se ha convertido en nuestra forma de vivir y yo estoy orgullosa de este otro bebé del que formo parte al 50%.

Hoy hemos abierto un sorteo donde regalamos un plaza en uno de nuestros nuevos monográficos: Bollería I o Masas enriquecidas. ¡Divertido y sabroso!

¿A qué esperas? Entérate de como participar y… ¡mucha suerte!

* Sorteo de otoño, más información aquí. 

El aroma del pan

Hace poco más de 3 años escribí una entrada para el blog de PanBaraka que aún guardo con mucho cariño.
Cuando la releo vuelvo a estar en aquella mesa de comedor con el horno encendido. Y vienen a mi las mismas sensaciones que entonces poniendo una sonrisa en mi rostro.
¿Y sabeis lo más bonito? Que en este mismo momento la que tiene el horno encendido soy yo.

Es curioso como algo tan normal y sencillo, puede marcar la vida de algunas personas. Lo cierto es que si comenzáramos a darle valor a esas pequeñas cosas cotidianas, empezaríamos a ser conscientes de la riqueza en la que vivimos cada día.
A veces hace falta que alguien llegue a tu vida para hacerte descubrir cosas que, de otra manera, no conocerías.
Algunas disfrutan de la pintura; otras, de la cocina; otras, del canto. Yo disfruto escribiendo y mi marido haciendo pan.
A muchos no os sonará nuevo que os diga, por ejemplo, que el mundo de la cocina es inmenso e interesante, pero yo jamás me había asomado al pequeño universo del pan. Nunca creí que se pudriera disfrutar tanto comiendo un buen pan o aprendiendo a hacerlo. O ni siquiera pensaba que la miga de una chapata y la corteza de una hogaza, guardaran secretos distintos. El pan siempre había sido para mí pan y punto. Pero lo cierto es que no es así, y cada vez más gente lo está descubriendo.

El arte de hacer pan en casa (porque para mí se está convirtiendo en un arte rústico y antiguo) aporta mucho más que un buen pan en la mesa. Cada paso es parte de un sutil proceso interior. Si sientes el alma del pan, puedes llegar a sentir que forma parte de tu vida de una manera o de otra. La fuerza y la insistencia con la que amasas al principio, el cariño con el que separas la gran masa y formas cada pieza , la paciencia de verlos crecer poco a poco, el cuidado de la temperatura y humedad adecuada al preparar el horno y, finalmente, la impaciencia al hornearlos mientras por fuera se hacen fuertes y suaves por dentro.

Hacer pan es mucho más de lo que cualquiera entiende por hacer pan. Es algo que quema y da calor, que alegra y sorprende, que nutre el espíritu. No todos han tenido ni tienen la oportunidad de sentir esta magia. Lo cierto es que ni yo misma estoy metida en ella, es algo que voy sintiendo poco a poco y sin darme cuenta. Como estas últimas semanas cuando mi marido se fue de viaje. En casa siempre hay pan pero estas semanas se acabó y yo lo noté tanto…
Por esto, animo a aquellos que tengáis una pequeña inquietud o ilusión por este tema, porque una vez que empiezas es difícil que lo dejes.

Hoy, como cada jueves, mi marido hace pan y yo, como cada semana, disfruto del olor que hay en casa: hoy huele a pan.