Consejos para el dolor durante el parto.

El otro día llegó a mis manos un pequeño libro con consejos naturales para diversas dolencias o procesos.
Como siempre pasa, cuando de algo te hacen esperar poco o nada, esto acaba sorprendiéndote de alguna forma pues al no tener expectativas le sacas mayor provecho. Y esto es lo que me ha sucedido con este manual, que el jugo que tiene -sea poco o mucho- lo estoy exprimiendo.

Ayer, mientras le echaba un vistazo, vi en el índice “Dolor durante el parto” y allí que me fui. Y aunque nada -o casi- de esto nos vendrá de nuevas a muchas de nosotras, me gustó lo que decía y hoy os los quiero compartir:

“¿Hay que sufrir tales dolores en un acontecimiento fisiológico que debería ser placentero de principio a fin?
 Lógicamente el dolor produce angustia, lo que acelera más a la parturienta y hace que el cuerpo libere más adrenalina. La adrenalina […] su exceso puede prolongar el trabajo de parto, con lo que aumenta la duración del dolor.

[…] los ginecólogos han ido introduciendo una serie de cambios en la asistencia al parto y en el diseño de las salas de maternidad que favorecían la práctica médica, pero no la comodidad de la mujer en el alumbramiento.”

Y expone una serie de consejos/sugerencias para el trabajo de parto:

Comer algo. Si notas que el parto comienza,come porque necesitarás energía. Lo mejor son alimentos fáciles de digerir y no comidas pesadas.

Bebe mucho líquido. El esfuerzo tan intenso hace que el cuerpo sude y se deshidrate. “Beber una cantidad adecuada de líquidos mejora la actividad de los músculos lisos del útero y esto ayuda a aumentar las contracciones”.

Orina. Tratar que la vejiga no esté demasiado llena o, preferiblemente, casi vacía.

Cambia de posición. Ir variando la postura ayudará a las contracciones, a la postura del bebé que se prepara para nacer y a ti para acompañar mejor a tu cuerpo.

Aplica calor. “Un paño caliente colocado en la parte baja del abdomen, justo sobre el pubis, entre o durante las contracciones, es muy eficaz contra el dolor”.

Date una ducha de agua caliente. “El calor alivia y relaja”.

Respira. “Las técnicas de respiración no quitan el dolor pero sí evitan la tensión añadida”. La tensión puede hacer que el parto resulte más doloroso y complicado, porque los músculos contraídos pueden obstaculizar, dificultar o no permitir la bajada del bebé.

Respira profundamente con el diafragma. De este tipo de respiraciones ya hemos hablado en otras entradas. Puedes volver a verlas aquí.

Grita, habla o quéjate si te apetece.

Visualiza. Una luz que recorre tu cuerpo, envuelve a tu bebé y lo ayuda a salir. Unas montañas verdes, con un gran río y el aire fresco. Un mar azul infinito con oleaje calmado y el sonido de los pájaros. Cualquier cosa que pueda relajarte y ayudarte a estar más presente.

Pedir un masaje en la espalda. El masaje en la parte baja de la espalda puede aliviar y servir de gran ayuda. (Y con esto no hay que olvidar el poder del contacto).

Comparte. Que tu pareja u otra persona querida para ti pueda atenderte, apoyarte, cuidarte y animarte.


* Todo lo que cito en esta entrada está sacado del libro “La gran guía de los remedios naturales“.

Foto-reportaje de un parto natural

Para mi existen una serie de blogs que son visita obligatoria. Escritos por grandes madres y grandes mujeres en los que abren su corazón para aquel visitante perdido o encontrado que llegue y quiera quedarse.

En uno de ellos –Nuryabissa– hoy he visto que su último post es un precioso video basado en un reportaje fotográfico sobre un parto en casa. ¡Qué belleza! Algunas imágenes te hacen totalmente partícipe del gran momento que se está viviendo en ese hogar. Fotos que comparten el cansancio, la espera, el dolor, la ilusión, el apoyo, la fuerza, el coraje, la dulzura, el amor, los cuidados, la compañía, la comprensión,… el respeto al proceso de este Sagrado momento y el calor del recibimiento de una nueva vida.

La mujer cuando está a punto de dar a luz es comparable a una luna llena a la cual no se le puede añadir nada para aumentar su perfección.”  Sheikh Hisham Kabbani

Parto: la respiración durante la dilatación

Cuando las contracciones de dilatación se hacen rítmicas y dolorosas, la respiración puede ayudarnos a aliviar el dolor y concentrar nuestra energía.

La naturaleza humana dicta que reaccionemos instintivamente al dolor de una forma predecible.
Cuando el cuerpo humano experimenta dolor, cualquiera que sea el motivo o el origen del mismo, su reacción suele consistir en contener la respiración hasta que el malestar se apacigüe. Por lo general, esta reacción no resulta demasiado trascendental ni tiene consecuencias particulares, pero no sucede lo mismo durante el trabajo de parto. Al contener la respiración, los músculos pierden el oxígeno que les resulta tan vital, y el dolor aumenta. El útero es un músculo grande y fuerte, y uno de los más sorprendentes de la naturaleza femenina.

El libro “Parto instintivo. Atendiendo a tu voz interior”  nos habla de este tema y muchos más referentes al embarazo y parto informándonos de nuestras opciones a la hora de elegir cómo y dónde queremos dar a luz y, lo que es más importante, recordando a cada mujer que su instinto y voz interior es la mejor guía.

La habilidad calmante de las endorfinas resulta aún superior en la madre relajada y tranquila que confía en que su cuerpo está actuando según los dictados de la naturaleza“.

Por otro lado, Consuelo Ruíz nos dejó en su libro “Cartilla para aprender a dar a luz” una explicación muy clara de como puede ayudar la forma de respirar durante una contracción:

Entre los pulmones y la matriz a término, es decir, entre el pecho y el abdomen, hay un músculo muy importante llamado diafragma que desempeña un importante papel en la respiración. Cuando inspiramos, cogiendo aire, el diafragma baja más profundamente cuando más cantidad de aire inspiramos. En cambio, cuando expiramos, echando aire, el diafragma sube.
Si la bajada del diafragma coincide con la subida de la matriz, tendremos los inconvenientes siguientes:
a) La matriz no deja bajar al diafragma y la respiración está dificultada.
b) El diafragma no deja subir la matriz, la contracción no llega al punto debido y pierde eficacia.
c) El encuentro de estos dos órganos, que no están proyectados para chocar, puede ser doloroso. […]”

Después de esta explicación nos recomienda un tipo de respiración para evitar el choque entre estos dos músculos:

Para bajarlo (el diafragma) más o menos, no hay más que coger más o menos aire. Inspirando muy poquito aire el diafragma baja poco y no llega a chocar. […]
Queda claro que de lo que se trata es de coger poco aire y echarlo enseguida, de hacer una respiración más superficial y el hecho de que tenga que ser rápida, es la consecuencia de coger poco aire cada vez, para obtener el mismo (que necesitamos) en más veces. […]

Durante la pausa, entre contracción y contracción, se respira normalmente. Cuando la contracción va a empezar, se hacen una o dos respiraciones profundas y, durante la contracción, relajadas, se hace esta respiración anhelante, superficial y rápida.  Al final de la contracción, una respiración profunda, se coge aire y después se vuelve a la respiración normal.”

Personalmente pienso que es muy útil conocer tu cuerpo y como funciona en una situación tan mágica e importante. Yo misma practiqué este tipo de respiración en el parto de mi primer hijo (no en todas las contracciones) y recuerdo que me alivió y me ayudó a focalizar la energía, pero también tengo que decir que, en el momento en que un consejo o información te esclaviza, deja de ser útil. En un momento como el parto hay que intentar dejar cabida al conocimiento de nuestro propio cuerpo y a lo que nos haga fluir mejor.