Bienvenidos, moquitos

Llegó la época. Frío y escuela dan lugar a los moquitos que van a acompañar a nuestros hijos durante gran parte del año.
Mientras el niño se encuentre bien, pueda sacarlos y no haya ningún síntoma más como tos o fiebre, no hay por que preocuparse. Pero sí que tenemos que estar atentas para que un simple catarro no se convierta en un temido -itis (bronquitis, laringitis, sinusitis, otitis, …) .

Una vez más recurrimos a la naturaleza para aliviar y, en muchos casos, acabar con la mucosidad de nuestros hijos.
Aquí os cuento algunos remedios fáciles y cotidianos que pueden tomar (y vosotros también):

* Infusión de tomillo: hervimos agua y la paramos. Echamos una chucharadita de tomillo seco por taza y tapamos. Dejamos  reposar 10 minutos y ya podemos colarla.
Si le echamos miel, limón y una pizca de jenjibre molido (¡puntita de cuchara!) será más efectiva.

* Infusión de limón y miel: hervimos agua y la paramos. Añadimos el jugo de 1/2 limón, un par de trozos de piel (bien lavada) y miel.

* Jarabe de cebolla: cortamos una cebolla a juliana, añadimos una cucharada colmada de miel y una cucharadita de agua. Removemos y tapamos. Dejamos macerar toda la noche. A la mañana siguiente chafamos un poco con un tenedor para sacar más jugo y colamos en un tarrito o envase pequeño que podamos tapar. Tomar una cucharadita de postre 3 ó 4 veces al día. Guardar en la nevera. (Es preferible repetir el jarabe a los 2 ó 3 días que hacer mucha cantidad ya que pierde propiedades y se pone malo).

* Lo mismo que lo anterior pero con nabo.

* Otra forma de hacer el jarabe de miel y cebolla: poner miel, cebolla, clavo y jengibre molido en un cazo, tapar y poner a fuego lento que cueza unos 20 min. Ir removiendo. Colarlo y poner en un tarrito con tapa en la nevera.
Este personalmente no lo he probado pero lo he leído en el blog Siempre Natural en el que podéis ver cantidades y procesos.

De momento, estos son lo más eficaces en casa.

Aviso: la miel no es recomendable para bebés hasta los 12-18 meses. Estos remedios serían apropiados para niños a partir de esta edad y en cantidades inferiores.

¿Conoces otros remedios distintos? ¿Quieres compartir el típico jarabe de familia que siempre es efectivo? Deja un comentario.

¡Alarma, mochilas!

Hace poco más de un mes que comenzó la escuela y ya he podido observar muchas cosas que me hacen reflexionar durante días. Hoy compartiré con vosotras una de ellas: las mochilas.

No puedo evitar sentir dentro de mi un “pobre” cada vez que veo niños de 6, 7 u 8 años salir corriendo del colegio con mochilas enormes colgadas a su espalda. Y no hablo del peso que puedan llevar (otro tema bastante importante, por cierto. ¿Acaso un niño necesita tantísimos libros para aprender lo esencial?). Me refiero al tamaño de esas mochilas que están muy lejos de ser la que la espalda del niño/a necesita. Y esto se agravará en el momento en que se llene de libros ya que el apoyo del sobrepeso (alarmante) no será en la zona adecuada.

Monster High, Dora la exploradora, Cars, Spiderman, Hello Kitty, … Sí, lo sé, yo también soy madre pero debemos pensar en las espaldas de nuestros hijos.
La mayoría de veces son demasiado (pero mucho) más grandes que el propio torso del niño. Ni siquiera pueden correr de forma ágil y libre. Y es que hay que tener en cuenta que cada vez hay más casos de problemas cervicales y de columna vertebral.

Además esto refleja una prioridad en el deseo del niño (y muchas veces incluso mayor deseo de los padres) de llevar una mochila de sus dibujos favoritos.  Ellos no saben la importancia que supone escoger otra más práctica y adaptada a sus cuerpecitos pero nosotros, sus padres, sí y debemos actuar en consecuencia.

Dándole prioridad a las cosas importantes no solo actuaremos y cuidaremos mejor de nuestra familia sino que enseñaremos a nuestros hijos a sopesar las decisiones y elegir lo que realmente importa.

* Imagen del artículo de El Chiltepin.

Croquetas de cereal

Los niños pueden ser unos días muy fáciles para comer y otros muy difíciles. Y las madres siempre queremos que coman lo mejor posible, por ello buscamos fórmulas atractivas constantemente para hacerles comer aquello que no quieren.
Para esto hay recetas divertidas, llamativas y fáciles, aunque a veces ni éstas funcionan.
Sé de madres que hacen todo tipo de esfuerzos: hacer comida con muchos colorines, crear la forma de sus personajes favoritos o letras, pedirles que le ayuden a prepararla, … Pero el resultado sigue siendo muy parecido.
Precisamente por esto yo disfrazo, y hoy os voy a poner una de las recetas: croquetas de cereales y atún.

Observando veo que llevamos unas semanas que a mi hijo le apetece mucho comer fritos y, aunque come bastante bien, no le apetecen últimamente algunas verduras así que hemos decidido darle lo que le apetece con lo que necesita y esto salió. (Las medidas no son exactas, más bien a ojo).

Espero que os gusten.

* Croquetas de cereales y atún *

Para unas 25 croquetas medianas aproximadamente.

1 taza de desayuno de arroz integral y mijo mezclado a partes iguales
3 tazas de desayuno de agua (aprox.)
3 zanahorias medianas
2 dientes de ajo
3 latas de atún
Perejil freso
Albahaca seca
Pimienta negra molida
Harina
Huevo
Pan rallado
Sal
Aceite

– Ponemos el agua a hervir en una olla mediana para que no rebose. Cuando hierva añadimos un poco de aceite y sal y echamos los cereales. Dejamos tapado y ponemos a fuego lento.
Vamos controlando para que no se quede sin agua y se nos pegue.

– Cuando el agua se haya evaporado nos aseguramos que el arroz y el mijo estén hechos de más, un poco pasaditos y pastositos. Si no es el caso, añade agua caliente y deja cocer más.

– Una vez hechos los dejamos enfriar.

– Picamos el perejil y el ajo y los ponemos en un bol. Añadimos la zanahoria rallada, el atún y el cereal. Ponemos la sal (al gusto), las especias y mezclamos bien con la mano apretando para que el grano se deshaga más y quede todo bien pastoso.

– Cuando se pueda manejar le damos forma de croquetas (o bolitas o lo que quieras) y lo rebozamos: primero lo pasamos por la harina, después por el huevo y, finalmente, por el pan rallado.

– En una sartén con aceite bastante caliente freímos. Al sacarlas las ponemos sobre un plato con papel de cocina absorbente para evitar el exceso de aceite.

Una vez hechas pero no fritas podéis congelarlas.

A esta receta se pueden añadir más verduras (calabacín, pimiento, cebolleta, cebolla, …) crudas y picadas o sofritas.
También podéis probar con pollo en vez de atún. Incluso probar sin especias o añadir las que más te gusten.
Ni que decir tiene que es una buena opción como plato vegetariano sin carne ni atún.
Para formas e ingredientes, colores.

Seguro que si las servís con una salsa casera de tomate, quedará genial.

Probad y ya me contaréis.

Fitoterapia: manzanilla

  
 Manzanilla (Matricaria chamonilla L.)

Antiespasmódica, relajante, diurética y digestiva.

En uso interno (infusiones)
Favorece las digestiones difíciles y ayuda a expulsar los gases del aparato digestivo.
Se aconseja su uso en los dolores de estómago ya que es antiespasmódica.
Facilita la menstruación atenuando sus dolores.
Contiene propiedades sedantes suaves por lo que ayuda en casos de nerviosismo e insomnio.
Ayuda a no retener líquidos.

En uso externo (enjuagues, compresas)
Por sus propiedades antisépticas es muy buena para el cuidado de la piel y sus pequeñas afecciones.
Ayuda a eliminar la descamación del cuero cabelludo y el picor.
Se utiliza, también, como aclarador natural del cabello.

Aplicaciones
Llagas y dolores de muelas: haz una infusión de una cucharada y media de flores por vaso de agua y déjala enfriar. Realiza enjuagues bucales -es importante no ingerirla-.
Conjuntivitis, ojos cansados y ojeras: haz una infusión de una cucharada por vaso de agua. Cuando esté fría moja una gasa y aplícala durante 15 minutos.
Estrés y nerviosismo: haz una infusión cargada y añádela al agua del baño. Tómalo y relájate. (También puede añadir 15 gotas de aceite esencial en vez de la infusión). 

Contraindicaciones y toxicidad
Esta planta no es tóxica pero en tratamientos prolongados y/o de mucha cantidad puede irritar el aparato digestivo.

* Es importante observar el momento adecuado de la planta según el principio activo que queramos aprovechar.

Sugerencias para las pequeñas molestias en el embarazo

El embarazo es una época maravillosa, inolvidable y bendita, pero no deja de ser lo que es: una vida creándose dentro de tu cuerpo. Los órganos comienzan a desplazarse para dejar sitio al útero (que irá aumentando de volumen al paso de las semanas); comienza la segregación de hormonas que influyen de gran manera en tu humor; y todo el organismo se gira para mirar a la nueva vida y darle la prioridad que se merece. Si lo piensas bien, no son tantas las molestias para lo que realmente está pasando en tu interior.
Aún así, el malestar que producen no te deja disfrutar de muchos momentos, por eso he recopilado algunos truquitos para aliviarlas y hacerte más llevaderos, sobretodo, los primeros meses.

Nauseas
– deja algunas galletas y frutos secos en tu mesita. Cuando te despiertes, quédate acostada de lado y come alguna cosa, después levántate despacio. Si te entra hambre de madrugada haz lo mismo, come de lado sin levantarte.
– evita lavarte los dientes justo después de comer.
– come pequeñas cantidades de comida varias veces al día, intenta evitar que tu estómago quede vacío (o demasiado lleno).

 Acidez
– come pequeñas cantidades de comida varias veces al día.
no te acuestes con el estómago lleno.
– hierve unas patatas y bébete el agua.
– toma infusiones de poleo y/o manzanilla.
– evita los excitantes

Estreñimiento
– bebe suficiente agua.
– come frutas, verdura y cereales integrales.
hierve algunos higos. Bébete el agua y come algunos antes de ir a dormir.
– camina un rato cada día.

Dolor de espalda, riñones y pelvis
– bebe suficiente agua.
– intenta descansar.
– acostúmbrate a caminar con la pelvis balanceada hacia delante.
– duerme con una almohada entre las piernas.
haz ejercicios y estiramientos (que correspondan a tu etapa). El yoga es muy recomendable.

Estrés
Toma aire y respira hondo.
– Bebe agua.
– Sal a caminar o haz algo que te relaje.
– Si es debido a una preocupación, habla con alguien que sepa tranquilizarte o que pueda ayudarte.
– Si es por tener demasiadas cosas que hacer, pide ayuda.

Comienzo de resfriado/dolor de garganta
Haz gárgaras 3 veces al día con agua caliente y limón.
– Bebe varias veces al día infusión de limón con miel, un poco de jengibre molido (cuidado con la cantidad) y un trozo de piel de limón.
– Toma infusión de tomillo en flor con limón y miel.

Hongos vaginales
– Un gel natural de árbol de té llamado Melagyn (casa Gynea) es muy bueno para aliviar los síntomas y evitar su aparición. Lo puedes encontrar en la farmacia.
Evita, en la medida de lo posible, que la zona vaginal quede húmeda.
– Ponte una compresa con yogurt.
– Toma lactobacilus (en la alimentación).
– Evita harinas y levaduras.

Hemorroides
– Aplica compresas frías y después calientes alternándolas cada 5 minutos.
Controla el estreñimiento para que no te salgan más y se curen fácilmente.
– Aplica aloe vera (quita las espinas y la piel y aplica el interior de la hoja).

Por supuesto, cada cuerpo es distinto y lo que a unas mujeres les funciona muy bien a otras casi ni les hace nada. Prueba y observa tu cuerpo para encontrar la mejor solución. Y, ni que decir tiene, que si las molestias son severas o duran mucho tiempo debes hablar con la persona adecuada.

Anticoncepción natural (parte I)

Muchos métodos anticonceptivos tenemos hoy a nuestro alcance pero no todos son inocuos ni respetan nuestro cuerpo. Con esto me refiero, básicamente, a los hormonales.
También están los conocidos como métodos barrera (como los preservativos ya sean masculinos o femeninos, por ejemplo). Pero estos tampoco convencen a muchas parejas ya que la falta de contacto es un gran inconveniente.

Por otra parte, aquellas mujeres que quieren seguir una línea natural y respetuosa con sus cuerpos y sus ciclos, optan por informarse sobre métodos anticonceptivos naturales.
Antes de nada aclararemos que un anticonceptivo natural no es algo de quita y pon en el momento de la relación, sino un conocimiento y una comprensión del cuerpo a través de la observación, que nos permita saber que días de nuestro ciclo son más fértiles.
Vamos a ver los más comunes:

El retraimiento (o la marcha atrás). Este es de los más conocidos. Se trata, sencillamente, de retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación. Para que este método tenga un alto porcentaje de eficacia, el hombre deberá conocer bien su cuerpo y sus señales a la hora de hacer el amor. Además, saber que antes de eyacular se desprende un liquido que también puede contener espermatozoides.

La temperatura basal. Para seguir este método primero al mujer debe estar algunos ciclos observando y conociendo su cuerpo, así como rellenando unas gráficas a modo de poder utilizarlo con bastante seguridad. Se basa en tomar la temperatura vaginal cada mañana (con un termómetro específico) y apuntarla en una gráfica, de modo que se pueda observar cuando son los días de ovulación por los picos de temperatura.

Observación del moco cervical. Como el anterior, se empieza por observar unas semanas su moco cervical (flujo vaginal) apuntando en una gráfica a modo de comprensión del propio cuerpo. Con este método se conoce los días de ovulación por el cambio en el moco (así como los días anteriores a la menstruación o la fase infértil).

Rítmico. Este se trata de contar 14 días desde el comienzo de su ciclo. Antes se pensaba que toda mujer tenía su fase de ovulación los días 14 y 15. Hoy se sabe que depende de cada mujer y su ciclo (duración, regularidad, etc.) por lo que este método no es muy fiable.

Las mujeres que deciden usar un método anticonceptivo natural suelen hacer una combinación de los tres últimos ya que es más fiable cuando conocen bien su cuerpo a través de la temperatura y el flujo, además de saber qué días, probablemente, ovularán.

Éstos no solo valen cuando se quiere esperar a tener más hijos. También son muy utilizados a la hora de buscar un embarazo pues permite predecir con bastante exactitud los días en los que la mujer será más fértil.

De todas formas, ya sea para concebir o para esperar, siempre es mejor conocer bien el método elegido, observar por un tiempo su cuerpo -las prisas no son buenas consejeras casi nunca- y, por supuesto, consultar con su ginecólogo o persona cualificada en situación de cualquier duda.

Galletas integrales con semillas

Hoy os dejo la receta de unas galletas integrales riquísimas. ¡A mi niño le encantan! Ni que decir tiene que hacer dulces es una actividad que le ilusiona y entretiene mucho.
Además una vez probadas, se puede añadir, cambiar o hacer un poco al gusto (nosotros alguna vez le hemos echado trocitos de chocolate).

Se hace en una de las sesiones del curso “Dulces saludables” que imparte Pan Baraka. Brownie con aceite de oliva, pastel de zanahoria, carquinyolis, bizcocho, magdalenas, muffins de fruta y chocolate, bombones, muesli, … No tiene desperdicio. Recetas deliciosas para golosos pero mucho más sanas.

¡Que la disfrutéis!

Galletas integrales con semillas  

325 gr. harina integral fina de  espelta, 150 gr. de azúcar moreno, 125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente, 1 huevo, 8 gr. impulsor, 1 cucharada de pipas, 1 cucharada de sésamo, 1 cucharada de linaza, 1 cucharadita de café de canela en polvo y una de anís en polvo.

Elaboración:

 1. Mezclar muy bien con un batidor la harina, el impulsor y las especias. Aparte mezclar muy bien el azúcar y la mantequilla con un tenedor, añadir entonces el huevo y seguir mezclando hasta tener una mezcla homogénea.

 2. Añadir las semillas, y entonces gradualmente la harina, mezclando hasta conseguir una masa maleable, homogénea y bien mezclada, no dura, intentando amasar el mínimo posible. Si queda muy blanda añadir un poco más de harina. Calentar el horno a160ºC, con ventilador.

 3. Hacer bolas de masa del mismo tamaño, chafarlas y ponerlas en dos bandejas de horno, con papel de hornear, o estirar la masa y cortarla con un molde para galletas.

 4. Poner las dos bandejas al horno, y cocer unos 20 minutos hasta que estén bien doradas. Girar las bandejas (la de arriba abajo y al revés) a la mitad de la cocción. Dejar enfriar bien. Una vez  bien frías, se pueden guardar muchos días en un bote o lata hermético.

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