Infusiones para el embarazo y el parto

Para tener un buen embarazo y un mejor parto es primordial cuidar una serie de cosas: alimentación, energía, descanso, actividad física, cuestiones emocionales, etc.
Aún manteniendo todo perfecto (cosa difícil, ¿no creéis?) no es seguro que todo vaya a ir como la seda pero las posibilidades de que surja algún pequeño susto o imprevisto son mucho menores.

En este post os hablaré de unas hierbas que pueden ayudar mucho en este preciado momento. Se toman en infusiones y el cuando y durante cuanto tiempo depende de la planta.

Hoja de frambueso:
se puede tomar durante el embarazo y en el momento del parto (de hecho, aconsejan tomarla desde el embarazo para obtener mejores resultados).
Alivia las molestías de las nauseas y tonifica y fortalece el útero durante el embarazo. En el parto ayuda durante las contracciones además de ayudar a controlar cualquier hemorragia que se pueda producir durante éste.
Se toma la hoja seca. En agua hirviendo para una taza se echan dos cucharaditas y se deja reposar (sin hervir) durante unos 10 minutos.

Mitchella repens:
se puede tomar desde unas semanas antes del parto y prepara el útero y el cuerpo para el sagrado momento.
Según esta información es un tratamiento muy eficaz.
Se toma en infusión: una cucharadita de planta seca por taza de agua. Cuando hierva el agua se echa y se para el fuego. Dejar reposar unos 10 minutos. Beber 2 ó 3 tazas al día.

Puedes optar por tomarlas por separado o combinarlas en una misma infusión.

¿Y dónde puedo encontrarlas?
He recibido esta pregunta muchas veces y, aunque en algunas herboristerías se pueden conseguir Hojas de Frambueso en comprimidos, mi opinión es que mejor tomarla en infusión.

Podéis comprar on-line tanto hoja preparada para infusión como la planta en sí en estos links:

Panfor

Amor por el té

Nature Plant

 
* Basado en la información del libro Plantas Medicinales Ed. Tikal.
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Consejos para el dolor durante el parto.

El otro día llegó a mis manos un pequeño libro con consejos naturales para diversas dolencias o procesos.
Como siempre pasa, cuando de algo te hacen esperar poco o nada, esto acaba sorprendiéndote de alguna forma pues al no tener expectativas le sacas mayor provecho. Y esto es lo que me ha sucedido con este manual, que el jugo que tiene -sea poco o mucho- lo estoy exprimiendo.

Ayer, mientras le echaba un vistazo, vi en el índice “Dolor durante el parto” y allí que me fui. Y aunque nada -o casi- de esto nos vendrá de nuevas a muchas de nosotras, me gustó lo que decía y hoy os los quiero compartir:

“¿Hay que sufrir tales dolores en un acontecimiento fisiológico que debería ser placentero de principio a fin?
 Lógicamente el dolor produce angustia, lo que acelera más a la parturienta y hace que el cuerpo libere más adrenalina. La adrenalina […] su exceso puede prolongar el trabajo de parto, con lo que aumenta la duración del dolor.

[…] los ginecólogos han ido introduciendo una serie de cambios en la asistencia al parto y en el diseño de las salas de maternidad que favorecían la práctica médica, pero no la comodidad de la mujer en el alumbramiento.”

Y expone una serie de consejos/sugerencias para el trabajo de parto:

Comer algo. Si notas que el parto comienza,come porque necesitarás energía. Lo mejor son alimentos fáciles de digerir y no comidas pesadas.

Bebe mucho líquido. El esfuerzo tan intenso hace que el cuerpo sude y se deshidrate. “Beber una cantidad adecuada de líquidos mejora la actividad de los músculos lisos del útero y esto ayuda a aumentar las contracciones”.

Orina. Tratar que la vejiga no esté demasiado llena o, preferiblemente, casi vacía.

Cambia de posición. Ir variando la postura ayudará a las contracciones, a la postura del bebé que se prepara para nacer y a ti para acompañar mejor a tu cuerpo.

Aplica calor. “Un paño caliente colocado en la parte baja del abdomen, justo sobre el pubis, entre o durante las contracciones, es muy eficaz contra el dolor”.

Date una ducha de agua caliente. “El calor alivia y relaja”.

Respira. “Las técnicas de respiración no quitan el dolor pero sí evitan la tensión añadida”. La tensión puede hacer que el parto resulte más doloroso y complicado, porque los músculos contraídos pueden obstaculizar, dificultar o no permitir la bajada del bebé.

Respira profundamente con el diafragma. De este tipo de respiraciones ya hemos hablado en otras entradas. Puedes volver a verlas aquí.

Grita, habla o quéjate si te apetece.

Visualiza. Una luz que recorre tu cuerpo, envuelve a tu bebé y lo ayuda a salir. Unas montañas verdes, con un gran río y el aire fresco. Un mar azul infinito con oleaje calmado y el sonido de los pájaros. Cualquier cosa que pueda relajarte y ayudarte a estar más presente.

Pedir un masaje en la espalda. El masaje en la parte baja de la espalda puede aliviar y servir de gran ayuda. (Y con esto no hay que olvidar el poder del contacto).

Comparte. Que tu pareja u otra persona querida para ti pueda atenderte, apoyarte, cuidarte y animarte.


* Todo lo que cito en esta entrada está sacado del libro “La gran guía de los remedios naturales“.

Foto-reportaje de un parto natural

Para mi existen una serie de blogs que son visita obligatoria. Escritos por grandes madres y grandes mujeres en los que abren su corazón para aquel visitante perdido o encontrado que llegue y quiera quedarse.

En uno de ellos –Nuryabissa– hoy he visto que su último post es un precioso video basado en un reportaje fotográfico sobre un parto en casa. ¡Qué belleza! Algunas imágenes te hacen totalmente partícipe del gran momento que se está viviendo en ese hogar. Fotos que comparten el cansancio, la espera, el dolor, la ilusión, el apoyo, la fuerza, el coraje, la dulzura, el amor, los cuidados, la compañía, la comprensión,… el respeto al proceso de este Sagrado momento y el calor del recibimiento de una nueva vida.

La mujer cuando está a punto de dar a luz es comparable a una luna llena a la cual no se le puede añadir nada para aumentar su perfección.”  Sheikh Hisham Kabbani

Parto: la respiración durante el expulsivo

 

Continuando con las sabias explicaciones de Consuelo Ruiz, en su libro Cartilla para aprender a dar a luz  nos detalla el periodo expulsivo: cuándo comienza, las rotaciones del bebé mientras desciende, los órganos que participan en esta fase y cómo debería actuar la parturienta.

” Sabemos que en él intervienen tres importantes grupos de músculos:
  a) la matriz
  b) los músculos abdominales
  c) el diafragma

  ¿Cómo utilizar la matriz?
  La matriz se mueve por sí sola y no es posible ejercer ninguna clase de acción sobre ella sin recurrir a las drogas.  
  ¿Cómo se mueve en el período expulsivo? Se mueve siempre igual, de abajo a arriba. Cuando el cuello está cerrado tira de él para abrirlo, pero cuando ya está abierto y el niño puede salir de ella, deja que lo haga. Al subir, durante la contracción, el niño se va quedando fuera de la matriz, alojado en la vagina.
  Entonces intervienen los músculos del abdomen que, al contraerse disminuyen la capacidad del vientre, empujan al niño contra la columna vertebral de la madre.
  En ese preciso momento es cuando hay que manejar el diafragma. Ya hemos aprendido que cogiendo aire, el diafragma baja y, precisamente por eso, para que bajara muy poco, se practica, durante el período de dilatación, la respiración anhelante, cuando el niño no puede salir porque la matriz no está todavía abierta y hubiera sido inútil empujarle desde arriba.
  Pero cuando el niño ya puede salir de la matriz, incluso a veces ya ha empezado a hacerlo, instalándose en la vagina, cuyo tejido blando y muy extensible no ofrece resistencia, la situación ha cambiado completamente. La presión, desde arriba, será bien aceptada y se debe cambiar, después de la pausa correspondiente, la respiración anhelante por la respiración bloqueada durante la contracción.”

A continuación nos explica como hacer este tipo de respiración:

La respiración bloqueada todo el mundo la sabe hacer, sin haberla especialmente aprendido. […]
  La respiración bloqueada no consiste, pues, más que en no dejar que salga el aire inspirado, manteniendo el diafragma en su punto más bajo.
  Cuanto más aire hayamos cogido en la inspiración, más profundamente bajará el diafragma. ¿Qué ocurrirá entonces? Que el aire que no dejamos salir se comprime, busca salida y empuja hacia abajo con la fuerza, nada despreciable, del aire comprimido, capaz de perforar el asfalto, pero con la suavidad de un agente blando y flexible, que actúa a través de órganos blandos sobre la parte menos frágil del niño, sobre las nalgas.

Este tipo de respiración no hay que pensarlo ya que, cuando sientes fuertes ganas de empujar, sencillamente tomas aire, cierras boca y bloqueas la respiración por la nariz para hacer fuerza.

Y yo tengo que añadir que una amiga comadrona me aconsejó intentar no empujar muy fuerte en esta fase expulsiva, pues si puedes dar a luz de cuclillas o similar, el peso del bebé más la fuerza de gravedad harán el trabajo y cuando los tejidos de la vagina estén preparados, de forma elástica dejará pasar la cabeza del bebé con un porcentaje muy pequeño de sufrir, así, algún desgarro.

“Cuando ya sientas la cabeza del bebé y el “aro de fuego”, si puedes no empujes, canta.

 

Un trocito de ti

Querida mamá,
¿cuál dirias que es uno de los momentos más importantes de tu vida? Sin duda el nacimiento de tu hijo, ¿verdad?
Tanto si fue como imaginaste como si no; en casa o en hospital; con o sin anestesia. ¿Qué más da? Fue como fue y puede que fuera la experiencia más bonita de tu vida o la más dura. El caso es que desde aquí nos encantaría que la compartieras con nosotros y nos dejaras formar parte de tu vida por unos minutos.

Y como siempre digo: se predica con el ejemplo. Por eso mismo seré la primera y pronto compartiré con todas vosotras el nacimiento de mi primer hijo.
¡Espero los vuestros!

farah.samper@al-andalusculture.org

La cuarentena, días de protección.

Cuando damos a luz, nuestro cuerpo se abre haciendo un esfuerzo inmenso y, como todas sabemos, el postparto o puerperio es el tiempo en el que todo vuelve a cerrarse y retoma su lugar.

Tradicionalmente, la cuarentena era el período de 40 días en el que tanto la mamá como el bebé permanecían en casa sin salir y sin recibir visitas (o las mínimas). Se centraban en el cuidado de su pequeño, en instaurar una buena lactancia, descansar y volver poco a poco a la normalidad (claro que contaban con el soporte y la ayuda de las mujeres de su entorno para ocuparse de todo lo demás).
Esto se llama guardar la cuarentena y es una protección para la madre y el recién llegado, ya que la apertura de nuestro cuerpo es en el plano físico y éste es el último en el que se manifiestan todos los cambios. Emocionalmente, a nivel energético y espiritual, nuestro cuerpo está igualmente abierto y cualquier cosa pueda llegar más rápidamente a nosotros, afectarnos de otra manera o hacernos más daño.
Es por esto que es importante -en la medida que se pueda- guardar unos días de reposo tanto físico como interior para poder así adaptarse de una forma más fácil al nuevo papel y a la nueva etapa que nos abre la vida, que es la de la maternidad, el cuidado y la responsabilidad de un pequeño ser humano.

Pero hoy en día parece que nos resistimos a la idea. Nuestras casas no son el hogar mullido que nos invita a quedarnos en ellas sin salir y los gritos de la sociedad resuenan demasiado en nuestros oídos. Solo de pensarlo se nos caen las paredes encima y lo único que queremos es retomar nuestra rutina y volver a ocuparnos de otras cosas. Nuestras cosas.
Así que, tres días más tarde, nos encontramos en la calle a plena actividad sin pararnos a ser conscientes del choque que esta criatura -horas antes dentro nuestro- está sufriendo. Y esto no es más que huir. El estar en casa sin apenas actividad nos pone cara a cara frente a esta situación que despierta tantos sentimientos contradictorios en nosotras. Y esto es duro.

Por eso es importante sincerarnos con nosotras mismas y valorar la urgente huida que necesitamos. Así tendremos la oportunidad de ver cómo afrontar la situación protegiéndonos a nosotras mismas y a nuestros bebés lo máximo posible sin, por ello, sentirnos obligadas a nada.

Cantar en el parto

Al estar apunto de volver a vivir ese momento por segunda vez, busco mucha información y experiencias que me vienen a la cabeza.
Hace días estuve leyendo sobre la terapia musical en el parto y me pareció muy interesante y bonito. Es bien sabido por todos que cantar nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo, actúa como desahogo en momentos buenos y en momentos duros, y tiene un efecto relajante muy efectivo en nuestro cuerpo y nuestro ser. Poder pasar una contracción cantando lo que nos salga del alma no solo nos ayudará a sentirnos mejor sino que nos ayudará a dirigir nuestra energía de una manera más positiva.
Mientras buscaba sobre este tema leí este artículo en “Bebés y más” que me gustó: Dar a luz cantando, terapia musical.

Suena muy fácil, sí, pero ¿no sería precioso poder hacer que tu hijo te sienta así de conectado mientras nace? Ese acompañamiento, ese recibimiento.
Todo esto me hizo recordar la escena de la película “El pequeño buda” en la que la reina se pone de parto en el bosque y da a luz al príncipe Shiddartta cantando. Tan espiritual como bello. Os lo comparto: Nacimiento Shiddartta.