De como mi vida está cambiando

Hace meses que no dejo ninguna palabra por aquí y las últimas veces han sido entradas cortas y más bien prácticas.

El tono que comencé en este blog era más informativo que personal pero hoy haré una gran excepción.

Comencé a escribir aquí a tan solo unos días de dar a luz a mi segundo hijo. La inspiración de los días previos me hicieron compartir unas entradas que, después de tres años, siguen siendo las más consultadas.
Hoy, días antes de dar a luz a mi tercer bebé, vuelvo.

Estos últimos meses han sido tan movidos, caóticos y desordenados (más aún de lo que suele ser normal en mi vida) que poco tiempo he tenido de asimilar ciertas cosas y, menos aún, de plasmarlas en papel.
En la recta final de mi 3º embarazo os cuento que hace casi dos meses nos hemos mudado del campo a una pequeña ciudad, hemos cambiado el colegio de los niños y estamos a punto (Dios quiera) de abrir nuestra propia panadería. ¿Qué os parece?
Y esto a grandes rasgos porque la vida es movimiento, los niños crecen, la crianza siempre es un reto y los embarazos…. ayyy los embarazos, con su vaivén emocional.

Así que aquí me encuentro, en un punto de stand-by en el que pronto se sucederán las cosas. O, mejor dicho, en el que pronto comenzarán a verse y así poder volver a reencontrar un sitio que ahora mismo no tenemos.

Gracias a todas las que seguís pacientemente esperando y, aún así, os habéis quedado.

Espero poder dar pronto las grandes noticias de los nuevos nacimientos, inshAllah.

De momento solo deciros que no os vayáis muy lejos 🙂

¡No me lo esperaba!

¿Qué sucede cuando te preparas para algo y sucede de forma totalmente distinta?
Muchas mujeres viven el parto de una manera que no imaginaban, ya sea porque surgen complicaciones o, simplemente, porque esperaban otra cosa.

Lo cierto es que cuando vas a tener a tu bebé, por más que leas, escuches o veas nunca vas a estar del todo preparada porque es muy difícil llegar a imaginar cómo será ese momento. Así que planear hasta el último detalle y aferrarte a ello con fuerza no solo es inútil sino que, en la mayoría de casos, frustrante.
Lo mejor es prepararnos de la manera que mejor creamos (yendo a clases preparto, haciendo yoga, meditando, leyendo, conversando con otras mamás, escuchando a nuestro cuerpo, …) y tener lo básico muy bien organizado (hospital o comadronas, personas que cuidarán de tus otros hijos si los tienes, ropita, coche, artículos de higiene y curas para el puerperio, etc.) pero sabiendo y teniendo claro que las cosas surgirán de manera natural y que tú puedes reaccionar de la manera que menos imaginabas.

Algo que aprendí en primer parto es que siempre hay que tener un plan b (básicamente cuando decides parto natural, en casa o en una clínica que no está demasiado cerca) porque pueden surgir muchos imprevistos y tener que cambiar de planes en el último momento.

Y algo que tuve que aprender en mi segundo embarazo es que, aunque no tiene porqué pasar nada, puede que sí ocurra. Puede que el parto no vaya como esperabas y tengan que hacerte una cesárea de úrgencia. O puede que las cosas se compliquen y, en vez de dar a luz en tu casa, tengas que salir corriendo hacia el hospital. Por no hablar otras posibles situaciones.
A lo que quiero referirme con esto es que hay que tomar conciencia del momento tan importante que es el parto y, a la vez, tan arriesgado. Hay que confiar en Dios y en tu camino, escuchar tu cuerpo y rodearte de gente en la que confíes para que puedan apoyarte y cuidarte en todo momento. Y no olvidar que cuanto más confiada y libre te sientas, más posibilidades tendrás de vivir un parto maravilloso.

¡Alarma, mochilas!

Hace poco más de un mes que comenzó la escuela y ya he podido observar muchas cosas que me hacen reflexionar durante días. Hoy compartiré con vosotras una de ellas: las mochilas.

No puedo evitar sentir dentro de mi un “pobre” cada vez que veo niños de 6, 7 u 8 años salir corriendo del colegio con mochilas enormes colgadas a su espalda. Y no hablo del peso que puedan llevar (otro tema bastante importante, por cierto. ¿Acaso un niño necesita tantísimos libros para aprender lo esencial?). Me refiero al tamaño de esas mochilas que están muy lejos de ser la que la espalda del niño/a necesita. Y esto se agravará en el momento en que se llene de libros ya que el apoyo del sobrepeso (alarmante) no será en la zona adecuada.

Monster High, Dora la exploradora, Cars, Spiderman, Hello Kitty, … Sí, lo sé, yo también soy madre pero debemos pensar en las espaldas de nuestros hijos.
La mayoría de veces son demasiado (pero mucho) más grandes que el propio torso del niño. Ni siquiera pueden correr de forma ágil y libre. Y es que hay que tener en cuenta que cada vez hay más casos de problemas cervicales y de columna vertebral.

Además esto refleja una prioridad en el deseo del niño (y muchas veces incluso mayor deseo de los padres) de llevar una mochila de sus dibujos favoritos.  Ellos no saben la importancia que supone escoger otra más práctica y adaptada a sus cuerpecitos pero nosotros, sus padres, sí y debemos actuar en consecuencia.

Dándole prioridad a las cosas importantes no solo actuaremos y cuidaremos mejor de nuestra familia sino que enseñaremos a nuestros hijos a sopesar las decisiones y elegir lo que realmente importa.

* Imagen del artículo de El Chiltepin.

El camino de vuelta

Hace casi 6 años que creamos Pan Baraka, y desde entonces veo que hay mucha más gente interesada en hacer pan artesanal de la que yo me imaginaba. Pero he observado que en los últimos meses mucha gente nos escribe pidiéndonos ayuda, asesoramiento o consejo para cumplir uno de sus sueños: abrir un pequeño obrador donde hacer y vender pan artesano y dulces sanos, a poder ser, de ingredientes ecológicos y de proximidad.
¡Esto es genial! Ya que significa que hay un movimiento por parte de la gente de volver hacia lo que sabemos que es más sano y nos hace estar mejor.

Por otro lado y como mamá bloguera desde hace otros 6 años, también he visto como crece sorprendentemente la creación de blogs y webs con contenido para mujeres y madres volviendo hacia una forma de crianza más consciente y natural. Cosa que tampoco es mala dado el punto al que hemos llegado en la sociedad.

Pero lo que más llama mi atención es ver como en dos ámbitos aparentemente tan distintos -pan y maternidad-, el interés es creciente casi de forma paralela. Y eso deja ver el cambio tan necesario que está sufriendo el ser humano.
Hemos perdido mucho por el camino y ahora solo nos queda volver a recuperarlo. Por esto mismo, a poco que observemos veremos que sucede lo mismo en todo lo que tiene que ver con artesanías y oficios, alimentación, cuidado de animales, etc.

El gran contrapeso es que, a la vez, la tecnología va avanzando y cada vez es más fácil llegar a más gente y hacer de tu producto/oficio algo de lo que puedan beneficiarse más personas.
Compatibilizar la recuperación de lo perdido y las nuevas tecnología puede facilitarnos las cosas y hacer de nuestros proyectos algo más grande.
Pero yo me pregunto ¿realmente son compatibles? ¿no se pierde parte del valor humano? ¿la eliminación de barreras virtuales son, de verdad, algo beneficioso en este tipo de actividades?

Como mamá a demanda reconozco que internet se ha hecho algo necesario en mi día a día ya que es mi ventana al mundo exterior, mi lugar de reunión y de expresión. Pero también cada vez estoy más convencida de que lo que realmente necesitaría es que fuera una mera herramienta práctica y tener ese lugar de reunión, expresión y contacto habitual de carne y hueso.

 

* Imagen de un alumno de Pan Baraka.

El beso que todo lo cura

Dada la naturaleza curiosa y vital de los niños, no podemos evitar que en más de una ocasión -y de dos- se acaben cayendo o dando un golpe.
La mayoría de ellos se quedan en nada; a otros, les sigue un poco de llanto; los terceros, son los que duelen de verdad.
Para todos -haya que curar realmente una herida o no- hay un remedio infalible que les ayuda siempre: el beso de mamá.

Este beso es un mimo mágico. Un gesto capaz de quitar el dolor y la preocupación. Un caricia que les serena y les hace sentirse protegidos.
Ese beso es la tirita del corazón, la cura que ellos siempre piden.

“Mami, me he hecho pupa. Dame un besito aquí”.

Que maravilla que algo tan sencillo y sutil como un beso pueda evitar el llanto y ayudar a que el dolor pase.
Que pena no darse cuenta de estos detalles tan importantes mientras estamos sumergidas en lo cotidiano y lo grande.

Pero, ¿qué esconde ese beso? ¿Qué amor emana que envuelve el dolor y lo hace desaparecer? ¿Qué poder posee que calma el pequeño corazón del niño dolorido?

Por supuesto, un beso no cura realmente una herida física pero sí emocional.
De adultos no decimos “mamá me he dado un golpe, dame un beso en el codo” pero si nos atrevemos a compartir el dolor de ciertos momentos de la vida con nuestra madre y ella nos arropa, ¿qué mejor lugar para refugiarnos que sus brazos?

La familia ilustrada (introducción de mis propias reflexiones)

En una de mis cotidianas excursiones a la biblioteca del pueblo di con este nuevo libro de Laura Gutman.

Aunque tiene libros bastante interesantes y trata de la maternidad con sus lados luminosos y sus lados oscuros, nunca he sido capaz de leer completo ninguno de sus libros. Y no porque sean difíciles o no pueda con ellos, sencillamente hace 3 años que me desconectaron una parte del cerebro y mis lecturas nunca han sido las mismas.

Pero este libro es diferente. Es tan ágil y fresco que se lee en muy poco tiempo. Y todas las viñetas de Micaël hacen que sea realistamente divertido.

Hay varios temas que Laura Gutman trata en él que (si no lo habías hecho ya) te dejan reflexionando. El cole, las enfermedades, el papel del padre, las crisis matrimoniales, el estrés maternal, la percepción del bebé, … De principio a fin no tiene desperdicio.
Me encantaría que llegara a manos de cada vez más mujeres y madres, y que les dejara cuestiones como ¿por qué vemos tan normal parir en el lugar donde se tratan los enfermos? ¿por qué ponemos toda nuestra fe y atención en los consejos de un varón desconocido? ¿por qué tenemos que elegir entre nuestra maternidad o nuestra vida social? ¿por qué nos volvemos sumisas ante un mundo hecho para hombres y nos crecemos ante las opciones de volver a ser felices en nuestra posición de mujer (en ello engloba, por supuesto, ser madre)? ¿por qué tanta lucha en dirección equivocada? ¿por qué -si tenemos la opción de vivir los primeros años de nuestro bebé- huimos dejándolos en manos y responsabilidades de terceros? ¿por qué no afrontamos las necesidades que surgen como mujer al convertimos en madres de un modo que pueda retroalimentar nuestro nuevo rol para sentirnos y convertirnos en mujeres más completas?

Tantas y tantas preguntas vienen a mi mente…
En este libro encuentro pistas de lo que mi interior siente, de lo que me soplan desde arriba y, por ello, me encantaría que otras mujeres tuvieran la gran oportunidad de encontrar ante sí estas y/u otras dudas tan importantes como para hacer temblar el suelo que creemos normal y comenzar a formar nuestro propio sendero.
Escucha. Mucha escucha.
Intuición.
Fe. Mucha fe.

Caminando con la intención de crecer espiritualmente con esta gran oportunidad, podremos conseguir ser más completas y más felices, a la vez que convertir a nuestros hijos en seres más completos y más felices.

Tiempo de verano

Mediados de agosto. Visitas que vienen y van. Familiares que pasan unos días con nosotros. Calor que abrasa y aplatana. Niño que se aburre y pide más, más y más. Bebé que comienza a descubrir el mundo más activamente y te necesita a su lado. 3º  cumpleaños. Mami agotada y deshidratada. Ramadán. 28º cumpleaños. Falta de tiempo para sentarse a escribir.

Ese en mi cuadro actual. Verano 100%.
Pero espero poder tener más ratos de calma pronto para volver a hablar de varios temas que me rondan y apetecen, y otros que me habeis pedido.

¡Buen verano! Y recordad:

Haced que los niños beban mucha agua y líquidos refrescantes (como zumos). Vosotras también.
– Evitar estar fuera las horas de más calor.
Intentad que los niños lleven siempre gorra para el sol.
– Ponerles en las horas de más sol (cuando salgáis), preferiblemente manga corta y pantalon-bermuda de tejido fino y transpirable.
– Usad cremas solares cuando se expongan mucho tiempo al sol.
Si usáis repelente de insectos a base de citronella y/u otros aceites esenciales cítricos, recordad que son fotosensibles y pueden dejar manchas en la piel de los niños.
– Si podéis, siesta. (Yo nunca puedo, sueño con ella).
– Comer cosas fáciles de digerir y ricas en agua.

 

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