Menú semanal Enero-Semana 3

Una semana después vuelvo para compartir con vosotras nuestro menú familiar de esta semana. Mi intención es hacerlo cada semana y espero que os sea útil.
Para las que no leyeron la anterior entrada decirles que allí expliqué un poco nuestra manera de funcionar con las comidas.

Menu 2

Hace meses publiqué mis recetas de crema de calabaza y  falafel. Podéis verlas aquí:

* Crema de calabaza
* Falafel (croquetas de garbanzos)

¡¡Bon apetit!!

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De menús y organización

Como casi todos, al empezar el nuevo año y la rutina de nuevo tengo propósitos para mejorar mi día a día y el de mi familia.
Ya no intento hacer una gran lista de propósitos, en el fondo, poco realistas que luego solo consiguen frustrarme. Esta vez he organizado prioridades y quiero empezar poco a poco pero bien. El primero y muy importante es organizarme el menú semanal para poder aprovechar mejor el tiempo.

También me he propuesto compartirlo siempre que pueda aquí por si a alguna de vosotras os puede ayudar o inspirar alguno de los platos.
Tengo que aclarar que no es el típico menú mono y perfecto de cualquier web ya que lo adapto de forma realista a nuestra forma de vivir y gustos, y me facilito las cosas con los niños. Es decir, cuando hago una sopa o unas lentejas JAMÁS cocino para una sola vez pero tampoco me gusta congelar por lo que al día siguiente o en la cena repetimos esa parte. O si tengo prevista crema -que con los niños siempre es una pelea- pongo agua de más al cocinar y así a ellos le mezclo una parte de crema y otra de ese caldo con fideos y se lo comen la mar de a gusto.
Notaréis que nos basamos básicamente en cereales, verduras y legumbres comiendo poca carne y pescado. Y tampoco pongo postres ya que siempre suelo tener yogures y fruta de temporada y cada uno elige.

Dicho eso, os pongo lo que haré esta semana:

Menu 1 enero

¡Ale, a la cocina!:))

Crema de calabaza

Hoy es viernes y toca receta.
Por la fecha en la que estamos he decidido publicar la crema de calabaza que suelo hacer. Es muy sencilla y casi no necesita tiempo o dedicación pero, además, es una muy buena opción para darle calor y dulzor al cuerpo.
¡Bon profit!

Ingredientes:

– Calabaza
– 1 cebolla grande
– 1 patata grande (opcional)
– 2 zanahorias grandes (opcional)
– sal
– aceite de oliva
– pimienta negra
– perejil

Elaboración:

1. Pelamos la calabaza que vayamos a utilizar, cortamos a trozos y lavamos. Echamos a la olla.
2. Pelamos la cebolla y la cortamos en cuatro. Echamos a la olla.
3. Si queremos añadir la patata y las zanahorias las pelamos, lavamos bien, cortamos y echamos a la olla.
4. Llenamos la olla de agua hasta 2 ó 3 dedos por encima de la verdura.
5. Salpimentamos y ponemos un chorrito de aceite.
6. Tapamos la olla y la cocemos a fuego fuerte hasta que empiece a hervir.
7. Cuando esté hirviendo bajamos el fuego al mínimo y esperamos unos 30 min.
8. Al cabo de este rato pinchamos con un tenedor la verdura para ver si está hecha y bien blandita. Si es así, apagamos el fuego. Si no, dejamos cocer un rato más.
9. Una vez hecha y reposada unos 10 minutos, sacamos caldo  con un cucharón de sopa hasta que el agua llegue al nivel de las verduras. El caldo restante lo guardamos en un cazo, bol u otro recipiente.
10. Trituramos bien, asegurándonos de que no quedan grumos ni ningún trozo de verdura. Si está muy espesa, ponemos un poco más del caldo que hemos dejado a parte.
11. Probamos y rectificamos de sal si es el caso.
12. Servimos en platos o bols individuales con perejil picado por encima y un chorrito de aceite.

Sugerencias

– Se puede hacer solo con calabaza y cebolla, queda más suave pero igualmente rica.
– Con el caldo restante yo hago unos fideos para la siguiente comida ya que es un caldo de verduras.
– El hecho de separar caldo antes de triturar nos ayuda a lograr la consistencia que más nos guste ya sea más líquida o más espesa.
– Si os apetece podéis acompañarla de unos picatostes recién tostados.
– Esta receta con poca sal (y sin pimienta) es ideal para bebés que comienzan con la alimentación complementaria.

¡Que la disfrutéis en familia!

Falafel para niños

Continuando con la línea de mis últimas recetas publicadas, hoy os traigo una de falafel (croquetas de garbanzos). Pero esta, aunque basada en la original, está personalizada por mí en función de las necesidades de mi familia ya que encubrir las verduras es algo en lo que me estoy especializando últimamente.

La receta original no lleva muchas de estas cosas pero, como ya he dicho, le añado verduras u otros ingredientes según crea o tenga en casa.

Para unos 25 falafel medianos, aprox.

– 400 gr. de garbanzos remojados pero no cocidos (o harina de garbanzo)
– 1 cebolla grande o 2 medianas
– 1 zanahoria grande
– 1/2 pimiento
– 1 manojo de perejil
– 1 manojo de cilantro
– 1 huevo mediano
– 1 diente de ajo
– pan rallado
– avena en polvo y/o harina
– sal al gusto
– 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
– 1 cucharadita colmada de comino molido
– 1/4 cucharadita de bicarbonato

Preparación:

1. Metemos en la picadora los garbanzos con un poco de sal y picamos hasta que estén a nuestro gusto (más fino o con trozitos). Separamos en un bol grande.

2. Pelamos la cebolla, la zanahoria y el ajo, lavamos el pimiento, el cilantro y el perejil. Cortamos, metemos en la picadora y picamos bien fino. Añadimos al bol donde tenemos los garbanzos picados.

3. Mezclamos bien con la mano o con la ayuda de un tenedor y echamos el huevo. Mezclamos bien.

4. Echamos un poco de pan rallado, harina y/o avena en polvo (las 3 a partes iguales queda rico pero podéis experimentar o hacerlo solo con pan rallado). Hasta obtener una masa bien mezclada, algo seca pero pegajosa.

5. Añadimos la pimienta, el bicarbonato, el comino y más sal. Mezclamos bien.

6. Ponemos una sartén con bastante aceite a fuego fuerte. Con ayuda de dos cucharas vamos haciendo las croquetas y poniendo a freir.

7. Cuando estén hechas y tengan un color tostadito (que no quemado) las sacamos y dejamos en un plato llano con papel de cocina.

Detalles prácticos:

* Hacer forma con cucharas: coges una cucharada grande de masa y la pasas de una cuchara a otra varias veces, cogiendo la masa desde abajo.
Es fácil de hacer pero difícil de explicar por eso os dejo este enlace para que veais cómo.

* Antes de freirlas pongo un pedacito de masa en el aceite para ver si ya está bien caliente y poder probar la masa hecha y rectificar de sal o especias si fuera el caso.

* La textura de la masa debe ser pegajosa. Así una vez fritas no quedarán secas por dentro.

* Si queréis congelar, darles forma y cubrir de pan rallado. Meter en un tupper y listo.

* Podéis hacerlas con las verduras que queráis o sin ellas. De hecho, la receta original no lleva.

* Genial para comer de segundo plato acompañadas de arroz, bulgur, mijo, cuscús, … Y con alguna salsa, mucho mejor.
También podéis comerlos dentro de un pan de pita acompañadas de salsa de yogur y ensalada, al estilo más oriental.

¡Que los disfrutéis!

La pizza de la mia mamma

Cada jueves noche y/o viernes para comer tenemos pizza. Suelo hacerla yo y, aunque no es abrir el plástico y meter al horno, es mucho más sencilla de lo que puede parecer.
Si miramos al dedillo, la masa de pizza italiana es un poco más elaborada pero os compartiré la que yo suelo hacer. Fácil, rápida y muy rica.

Para 2 pizzas medianas

Ingredientes:

500 gr. de harina
300 gr. de agua (si hace mucho frío la ponéis un poco tibia ¡pero no caliente!)
15 gr. de aceite de oliva
10 gr. de sal marina
5 gr. de levadura fresca

– Ponemos la harina, el aceite, la sal y el agua en un bol grande. Antes de mezclar deshacemos la levadura con los dedos dentro del agua.
– Mezclamos todo bien con la mano dentro del bol (aconsejo dejar una libre y limpia).
– Una vez bien mezclado todo pasamos a la mesa y amasamos con ganas unos 5-10 minutos.  Podemos golpear alguna que otra vez la masa contra la mesa para que coja fuerza.
– Nos retiramos la masa pegada de las manos y la añadimos al resto. Rascamos la mesa para volver a juntar la que se ha ido quedando pegada mientras amasábamos.
– Enharinamos un poco la mesa y hacemos una bolita -lo mejor que podamos- con la masa.
– Rascamos el bol para eliminar restos de masa resecos y untamos con un poquito de aceite. Metemos la bola de masa dentro y tapamos con una tapa o con un film.
– Dejamos el bol en un lugar de la casa cálido (si hace frío) o fresco (si hace calor).
– Esperamos a que doble el volumen (esto pueden ser unas 2.5-3 horitas, aprox.).
– Encendemos el horno a tope (el mio a 175º) y vamos con la masa.
– Dividimos en dos trozos (suelen pesar unos 410 gr. cada uno) y estiramos. Para ello volvemos a enharinar la mesa y ponemos la masa encima. Cogemos un rodillo y le ponemos un poco de harina. Comenzamos a estirar la masa repartiéndola bien.  Cuando veamos que no estira más y vuelve a su posición inicial, dejamos reposar uno minutos.
En este punto yo suelo ir a por los ingredientes.
Cuando la tengamos estirada la ponemos sobre la bandeja del horno (yo utilizo papel de horno debajo) y le ponemos lo que queramos.
– Metemos al horno en la altura inferior y marcamos unos 8 minutos para ver cómo va. A nosotros nos gusta un poco crujiente por lo que la dejamos unos 11.
– Sacamos, dejamos enfriar un poco y… ¡ale, a comer!

A AN. le encanta estirarla conmigo y, sobretodo, hacerla a su gusto. Le pregunto de qué la quiere y preparo los ingredientes, así él los puede ir colocando a su gusto mientras yo hago la otra.

Para mí es una comida muy socorrida ya que en cuanto a ingredientes es sencilla y da mucho juego y variedad. Además que me permite organizarme dos comidas ya que con una misma masa cenamos el jueves y comemos el domingo.

Probarla y ya me diréis que tal.

 

Sorteo en Pan Baraka

Esta no es una entrada de maternidad, embarazo, parto o crianza, pero si una que trata sobre algo artesano, creativo y mágico: el hacer pan.
Hace un tiempo trasladé aquí un post que escribí para Pan Baraka hace algunos años –Hoy huele a pan– y en esta ocasión os comparto un sorteo muy interesante a mi parecer.

Pan Baraka es un lugar donde aprender sobre pan (técnicas, fermentos, recetas, tipos, …) pero, más que eso, es un rincón para compartir y respirar la magia de este arte ancestral basado en la alquimia de los alimentos. Creado con esfuerzo y mucha ilusión, Pan Baraka se ha convertido en nuestra forma de vivir y yo estoy orgullosa de este otro bebé del que formo parte al 50%.

Hoy hemos abierto un sorteo donde regalamos un plaza en uno de nuestros nuevos monográficos: Bollería I o Masas enriquecidas. ¡Divertido y sabroso!

¿A qué esperas? Entérate de como participar y… ¡mucha suerte!

* Sorteo de otoño, más información aquí. 

El aroma del pan

Hace poco más de 3 años escribí una entrada para el blog de PanBaraka que aún guardo con mucho cariño.
Cuando la releo vuelvo a estar en aquella mesa de comedor con el horno encendido. Y vienen a mi las mismas sensaciones que entonces poniendo una sonrisa en mi rostro.
¿Y sabeis lo más bonito? Que en este mismo momento la que tiene el horno encendido soy yo.

Es curioso como algo tan normal y sencillo, puede marcar la vida de algunas personas. Lo cierto es que si comenzáramos a darle valor a esas pequeñas cosas cotidianas, empezaríamos a ser conscientes de la riqueza en la que vivimos cada día.
A veces hace falta que alguien llegue a tu vida para hacerte descubrir cosas que, de otra manera, no conocerías.
Algunas disfrutan de la pintura; otras, de la cocina; otras, del canto. Yo disfruto escribiendo y mi marido haciendo pan.
A muchos no os sonará nuevo que os diga, por ejemplo, que el mundo de la cocina es inmenso e interesante, pero yo jamás me había asomado al pequeño universo del pan. Nunca creí que se pudriera disfrutar tanto comiendo un buen pan o aprendiendo a hacerlo. O ni siquiera pensaba que la miga de una chapata y la corteza de una hogaza, guardaran secretos distintos. El pan siempre había sido para mí pan y punto. Pero lo cierto es que no es así, y cada vez más gente lo está descubriendo.

El arte de hacer pan en casa (porque para mí se está convirtiendo en un arte rústico y antiguo) aporta mucho más que un buen pan en la mesa. Cada paso es parte de un sutil proceso interior. Si sientes el alma del pan, puedes llegar a sentir que forma parte de tu vida de una manera o de otra. La fuerza y la insistencia con la que amasas al principio, el cariño con el que separas la gran masa y formas cada pieza , la paciencia de verlos crecer poco a poco, el cuidado de la temperatura y humedad adecuada al preparar el horno y, finalmente, la impaciencia al hornearlos mientras por fuera se hacen fuertes y suaves por dentro.

Hacer pan es mucho más de lo que cualquiera entiende por hacer pan. Es algo que quema y da calor, que alegra y sorprende, que nutre el espíritu. No todos han tenido ni tienen la oportunidad de sentir esta magia. Lo cierto es que ni yo misma estoy metida en ella, es algo que voy sintiendo poco a poco y sin darme cuenta. Como estas últimas semanas cuando mi marido se fue de viaje. En casa siempre hay pan pero estas semanas se acabó y yo lo noté tanto…
Por esto, animo a aquellos que tengáis una pequeña inquietud o ilusión por este tema, porque una vez que empiezas es difícil que lo dejes.

Hoy, como cada jueves, mi marido hace pan y yo, como cada semana, disfruto del olor que hay en casa: hoy huele a pan.

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