¡No me lo esperaba!

¿Qué sucede cuando te preparas para algo y sucede de forma totalmente distinta?
Muchas mujeres viven el parto de una manera que no imaginaban, ya sea porque surgen complicaciones o, simplemente, porque esperaban otra cosa.

Lo cierto es que cuando vas a tener a tu bebé, por más que leas, escuches o veas nunca vas a estar del todo preparada porque es muy difícil llegar a imaginar cómo será ese momento. Así que planear hasta el último detalle y aferrarte a ello con fuerza no solo es inútil sino que, en la mayoría de casos, frustrante.
Lo mejor es prepararnos de la manera que mejor creamos (yendo a clases preparto, haciendo yoga, meditando, leyendo, conversando con otras mamás, escuchando a nuestro cuerpo, …) y tener lo básico muy bien organizado (hospital o comadronas, personas que cuidarán de tus otros hijos si los tienes, ropita, coche, artículos de higiene y curas para el puerperio, etc.) pero sabiendo y teniendo claro que las cosas surgirán de manera natural y que tú puedes reaccionar de la manera que menos imaginabas.

Algo que aprendí en primer parto es que siempre hay que tener un plan b (básicamente cuando decides parto natural, en casa o en una clínica que no está demasiado cerca) porque pueden surgir muchos imprevistos y tener que cambiar de planes en el último momento.

Y algo que tuve que aprender en mi segundo embarazo es que, aunque no tiene porqué pasar nada, puede que sí ocurra. Puede que el parto no vaya como esperabas y tengan que hacerte una cesárea de úrgencia. O puede que las cosas se compliquen y, en vez de dar a luz en tu casa, tengas que salir corriendo hacia el hospital. Por no hablar otras posibles situaciones.
A lo que quiero referirme con esto es que hay que tomar conciencia del momento tan importante que es el parto y, a la vez, tan arriesgado. Hay que confiar en Dios y en tu camino, escuchar tu cuerpo y rodearte de gente en la que confíes para que puedan apoyarte y cuidarte en todo momento. Y no olvidar que cuanto más confiada y libre te sientas, más posibilidades tendrás de vivir un parto maravilloso.

Mamá senegalesa

Imagen

¿Por qué llora mi bebé?

Son las 9 de la noche, la hora habitual en la que tu bebé siempre se duerme pero hoy no consigue conciliar el sueño.
Está agotado, no puede casi abrir los ojos pero no se duerme. A ratos se queja y a ratos llora. Se mueve constantemente, no encuentra la postura para relajarse.
El tiempo va pasando y él se cansa cada vez más pero, a la vez, menos consigue relajarse. Se va desesperando y llora. Tú no sabes muy bien que le pasa ni que hacer.
No parece que esté enfermo, ¿qué hago?.

Para estos momentos en los que tu bebé no deja de llorar o quejarse y te sientes perdida o confusa, veremos los posibles motivos de su llanto o, al menos, te recordaré como puedes averiguarlo.

– Para descartar dolores o inflamaciones presiona ligeramente su oído con tu dedo (delante o detrás de la oreja); su tripita; y un lateral de su garganta. Hazlo de forma suave y sin apretar. Si tocando alguno de estos puntos grita o llora más fuerte, ya sabes qué le duele.

– Prueba a ofrecerle agua por si tiene sed.

– Revisa su pañal y en el caso de que tenga pipí o caca, mira si tiene alguna heridita/fisura/irritación que le pueda estar molestando.

– Palpa con tu dedo su encía por si notas algún diente a punto de romper o mírale por si la tiene inflamada.

– Dale palmaditas suaves en la espalda mientras caminas un poco o lo meces. Puede que tenga aire que no consiga sacar.

– Aunque obvio, comprueba que no tenga fiebre o esté subiendo su temperatura.
Ya he comprobado todo esto y mi bebé está bien pero sigue llorando, ¿qué hago?

Piensa en tí, en cómo has estado los últimos días. Recuerda si has estado nerviosa, muy enfadada o ansiosa por algo. Ellos están muy vinculado a nosotras y muchas veces exteriorizan algo nuestro, no suyo.

– Recuerda con detenimiento si ha estado este día expuesto a una sobre estimulación o a tenido un día más difícil (mucha tv, ruidos, gente desconocida, muchos cambios, …). Los bebés son como una esponja que absorbe todo cuanto hay a su alrededor pero él no sabe sacar lo que no le interesa así que muchas veces cuando han vivido una situación que les cuesta más de asimilar (no tiene por qué ser negativa) ya sea por cambios notables en su rutina o demasiado movimiento, su manera de deshacerse de todo eso que les sobra es mediante el llanto. Así nos piden ayuda.

En cualquiera de estos casos lo primero es que tú estés relajada y lo más disponible posible (no solo físicamente sino también tu actitud). Abrázalo, pasea por la casa (si tienes un portabebé te irá muy bien para no cansar tanto tus brazos y que él se sienta recogido), mécelo, cántale y dile (desde dentro o hablándole) que todo está bien, que estás ahí con él y le acompañas.
Ofrecele el pecho aunque en estas situaciones pasan ratos rechazándolo.
Lo importante es que se sienta recogido, protegido y consolado.

Estas últimas situaciones suceden más de lo que creemos aunque también hay bebés y niños más sensibles que otros o con más dificultades a la hora de relajarse.

De todas maneras, recuerda que tú como madre tienes linea directa con él y raras veces te equivocarás.
Si no sabes que le pasa lo mejor es que le abraces, te relajes y conectes con tu instinto, con esa esfera en la que tu bebé y tú aún sois un mismo ser. Desde ahí sabrás qué le pasa. No podrás explicarlo, pero lo sabrás y el simple hecho de darte cuenta y conectar con él ya le ayudará a aliviarse más rápido.
¿Nunca te ha pasado encontrarte diciéndole a tu marido:

– lo que pasa es que le duele la barriga
– ¿sí? y, ¿cómo lo sabes?
– no lo sé, pero lo sé

No es nada esotérico ni raro, es lo más natural: el instinto maternal.

Espero que te ayuden estos pequeños consejos para aliviar esos momentos que, en mayor o menor medida, siempre hay cuando tenemos un bebé.
Y, ante todo, recuerda que lo principal antes de atenderle es que tu estés lo más serena posible para poder ayudarle a calmarse.

Falafel para niños

Continuando con la línea de mis últimas recetas publicadas, hoy os traigo una de falafel (croquetas de garbanzos). Pero esta, aunque basada en la original, está personalizada por mí en función de las necesidades de mi familia ya que encubrir las verduras es algo en lo que me estoy especializando últimamente.

La receta original no lleva muchas de estas cosas pero, como ya he dicho, le añado verduras u otros ingredientes según crea o tenga en casa.

Para unos 25 falafel medianos, aprox.

– 400 gr. de garbanzos remojados pero no cocidos (o harina de garbanzo)
– 1 cebolla grande o 2 medianas
– 1 zanahoria grande
– 1/2 pimiento
– 1 manojo de perejil
– 1 manojo de cilantro
– 1 huevo mediano
– 1 diente de ajo
– pan rallado
– avena en polvo y/o harina
– sal al gusto
– 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
– 1 cucharadita colmada de comino molido
– 1/4 cucharadita de bicarbonato

Preparación:

1. Metemos en la picadora los garbanzos con un poco de sal y picamos hasta que estén a nuestro gusto (más fino o con trozitos). Separamos en un bol grande.

2. Pelamos la cebolla, la zanahoria y el ajo, lavamos el pimiento, el cilantro y el perejil. Cortamos, metemos en la picadora y picamos bien fino. Añadimos al bol donde tenemos los garbanzos picados.

3. Mezclamos bien con la mano o con la ayuda de un tenedor y echamos el huevo. Mezclamos bien.

4. Echamos un poco de pan rallado, harina y/o avena en polvo (las 3 a partes iguales queda rico pero podéis experimentar o hacerlo solo con pan rallado). Hasta obtener una masa bien mezclada, algo seca pero pegajosa.

5. Añadimos la pimienta, el bicarbonato, el comino y más sal. Mezclamos bien.

6. Ponemos una sartén con bastante aceite a fuego fuerte. Con ayuda de dos cucharas vamos haciendo las croquetas y poniendo a freir.

7. Cuando estén hechas y tengan un color tostadito (que no quemado) las sacamos y dejamos en un plato llano con papel de cocina.

Detalles prácticos:

* Hacer forma con cucharas: coges una cucharada grande de masa y la pasas de una cuchara a otra varias veces, cogiendo la masa desde abajo.
Es fácil de hacer pero difícil de explicar por eso os dejo este enlace para que veais cómo.

* Antes de freirlas pongo un pedacito de masa en el aceite para ver si ya está bien caliente y poder probar la masa hecha y rectificar de sal o especias si fuera el caso.

* La textura de la masa debe ser pegajosa. Así una vez fritas no quedarán secas por dentro.

* Si queréis congelar, darles forma y cubrir de pan rallado. Meter en un tupper y listo.

* Podéis hacerlas con las verduras que queráis o sin ellas. De hecho, la receta original no lleva.

* Genial para comer de segundo plato acompañadas de arroz, bulgur, mijo, cuscús, … Y con alguna salsa, mucho mejor.
También podéis comerlos dentro de un pan de pita acompañadas de salsa de yogur y ensalada, al estilo más oriental.

¡Que los disfrutéis!

¡Alarma, mochilas!

Hace poco más de un mes que comenzó la escuela y ya he podido observar muchas cosas que me hacen reflexionar durante días. Hoy compartiré con vosotras una de ellas: las mochilas.

No puedo evitar sentir dentro de mi un “pobre” cada vez que veo niños de 6, 7 u 8 años salir corriendo del colegio con mochilas enormes colgadas a su espalda. Y no hablo del peso que puedan llevar (otro tema bastante importante, por cierto. ¿Acaso un niño necesita tantísimos libros para aprender lo esencial?). Me refiero al tamaño de esas mochilas que están muy lejos de ser la que la espalda del niño/a necesita. Y esto se agravará en el momento en que se llene de libros ya que el apoyo del sobrepeso (alarmante) no será en la zona adecuada.

Monster High, Dora la exploradora, Cars, Spiderman, Hello Kitty, … Sí, lo sé, yo también soy madre pero debemos pensar en las espaldas de nuestros hijos.
La mayoría de veces son demasiado (pero mucho) más grandes que el propio torso del niño. Ni siquiera pueden correr de forma ágil y libre. Y es que hay que tener en cuenta que cada vez hay más casos de problemas cervicales y de columna vertebral.

Además esto refleja una prioridad en el deseo del niño (y muchas veces incluso mayor deseo de los padres) de llevar una mochila de sus dibujos favoritos.  Ellos no saben la importancia que supone escoger otra más práctica y adaptada a sus cuerpecitos pero nosotros, sus padres, sí y debemos actuar en consecuencia.

Dándole prioridad a las cosas importantes no solo actuaremos y cuidaremos mejor de nuestra familia sino que enseñaremos a nuestros hijos a sopesar las decisiones y elegir lo que realmente importa.

* Imagen del artículo de El Chiltepin.

Infusiones para el embarazo y el parto

Para tener un buen embarazo y un mejor parto es primordial cuidar una serie de cosas: alimentación, energía, descanso, actividad física, cuestiones emocionales, etc.
Aún manteniendo todo perfecto (cosa difícil, ¿no creéis?) no es seguro que todo vaya a ir como la seda pero las posibilidades de que surja algún pequeño susto o imprevisto son mucho menores.

En este post os hablaré de unas hierbas que pueden ayudar mucho en este preciado momento. Se toman en infusiones y el cuando y durante cuanto tiempo depende de la planta.

Hoja de frambueso:
se puede tomar durante el embarazo y en el momento del parto (de hecho, aconsejan tomarla desde el embarazo para obtener mejores resultados).
Alivia las molestías de las nauseas y tonifica y fortalece el útero durante el embarazo. En el parto ayuda durante las contracciones además de ayudar a controlar cualquier hemorragia que se pueda producir durante éste.
Se toma la hoja seca. En agua hirviendo para una taza se echan dos cucharaditas y se deja reposar (sin hervir) durante unos 10 minutos.

Mitchella repens:
se puede tomar desde unas semanas antes del parto y prepara el útero y el cuerpo para el sagrado momento.
Según esta información es un tratamiento muy eficaz.
Se toma en infusión: una cucharadita de planta seca por taza de agua. Cuando hierva el agua se echa y se para el fuego. Dejar reposar unos 10 minutos. Beber 2 ó 3 tazas al día.

Puedes optar por tomarlas por separado o combinarlas en una misma infusión.

¿Y dónde puedo encontrarlas?
He recibido esta pregunta muchas veces y, aunque en algunas herboristerías se pueden conseguir Hojas de Frambueso en comprimidos, mi opinión es que mejor tomarla en infusión.

Podéis comprar on-line tanto hoja preparada para infusión como la planta en sí en estos links:

Panfor

Amor por el té

Nature Plant

 
* Basado en la información del libro Plantas Medicinales Ed. Tikal.

Retomando

Cuando comencé este blog estaba a unos días de dar a luz a mi segundo bebé -aunque no tenía ni idea-.
Desde hacía 3 años escribía en otro blog personal pero decidí “cerrarlo” y empezar otro en el que compartir mis fases y experiencias sobre la maternidad desde un enfoque algo más informativo y menos personal.
El resultado me gustó mucho y mas contando con las visitas que comencé a tener sin esperarlo.

Aún sigo por aquí y varias ideas van rondando mi cabeza. Con cada etapa que pasan mis hijos, nuevos temas se me ocurren para compartirlos con vosotras pero ando muy falta de lo más valioso (después de la idea): el tiempo.

Ahora estoy centrada en la labor más importante que la vida y Dios me han otorgado: ser madre. Los pocos ratos que me quedan después o entre medio van directos a labores domésticas, y las miguitas a algo que me hace mucha falta… el relax y el descanso.

En fin, que como muchas ya imaginabais hace meses que no escribo porque, sencillamente, no puedo.
Pero con esta entrada pretendo retomar (lentamente) y “dar la cara” aunque solo sea para saludar, ya que varias me habéis escrito pidiendo que vuelva a escribir.
Gracias. Gracias porque me halaga mucho.

Espero poder compartir todo lo que estoy viviendo (que no es poco) con vosotras muy pronto.

¡Un abrazo!

Anteriores Entradas antiguas