Taller de pañales de tela

 Taller de Pañales

Utilizar pañales de tela con nuestros bebés no solo es una muy buena alternativa por razones medioambientales y económicas sino que es la mejor opción para la piel de nuestros hijos. Pocos años atrás su utilización era común y aún hoy nuestras madres y abuelas recuerdan las famosas gasas.

En el taller conoceremos los distintos tipos de pañales, sus tejidos, componentes, combinación y  uso. Resolveremos todas las dudas y podremos ver, tocar y compara.

IMPARTE: Tucuxí
DURACIÓN: 1 hora
Nº DE ALUMNOS/AS: 12
PRECIO: 5€ 
FECHA: 3 de julio de 12.30 a 13.30 h.
LUGAR: Centre Cos, Barcelona
CONTACTO: farah.samper@al-andalusculture.org   

Necesaria inscripción previa para la reserva de plaza.

Taller de portabebés

          
Taller de Portabebés:

Será un punto de encuentro para familias interesadas en la crianza en brazos y que desean aprender a llevar sus hijos en distintos tipos de portabebés ergonòmicos.
En el taller mostraremos los distintos tipos de portabebés, hablaremos sobre el por qué del porteo, sus beneficios y su correcto uso para respetar la fisionomia del bebé. Habrá material para probar, tocar y practicar.

 IMPARTE: Gemma Guillamón.
DURACIÓN: 2horas
Nº DE ALUMNOS/AS: 12
PRECIO: 5€ 
FECHA: 3 de julio de 10.30 a 12.30 h.
LUGAR: Centre Cos,  Barcelona
CONTACTO:  farah.samper@al-andalusculture.org  

Necesaria inscripción previa para la reserva de plaza.

Mi mamá tiene otro bebé

Desde que leí «Bésame mucho» de Carlos González, intento comparar las situaciones de mi hijo a la de los adultos porque me ayuda a comprenderlo mejor. En este caso hablaré de los celos del hermano mayor.

Es esta una situación complicada para todos porque el niño empieza a actuar de una manera en la que a los padres se les hace muy difícil tratar con él en muchos momentos, y esto, sumado al cansancio, la casa, el trabajo y al otro bebé, termina a veces en lo que parece una guerra entre padres e hijo.
El niño como tal defiende su lugar como haríamos todos en igual situación aún siendo adultos, e intenta recuperar ese tiempo que siente que se le ha robado haciendo cosas que sabe que nos harán reaccionar aunque sea para mal. Por eso se revela haciendo y diciendo cosas que no están bien o no nos gustan.

Yo no soy ninguna especialista en psicología infantil pero se lo que mi pequeña experiencia como madre me va enseñando. Desde hace unos días he descubierto algo que me parece muy útil y quiero compartirlo por si pudiera ser de ayuda o interés para otra mama que esté pasando por la misma situación.
Llevo unos días observando a mi hijo en su actitud con la comida y me he dado cuenta de que come menos y que todo lo que me pide son cosas dulces, tanto galletas, chocolate, zumo como cremas, guisantes frescos, etc. y claro todo esto tiene un por qué. ¿Por qué mi hijo tiene antojo de sabores dulces? porque siente que necesita más dulzor.
Visto esto, hace un par de días he intentado cambiar mi actitud para con él porque me di cuenta de una cosa importante: yo puedo intentar dedicarle más tiempo, reñirle menos, ampliar los limites de ciertas cosas pero mi actitud era de cansancio, de agobio y esto, aunque estuviésemos  jugando, era lo que él percibía.
Al darme cuenta noté que le faltaba el dulzor que siempre le había dado y, sincerándome conmigo misma, me di cuenta de que no estaba siendo dulce con mi hijo. No tenía una mala actitud pero ésta tampoco era la de  siempre.

Esto fue lo que me hizo cambiar y lo que está cambiando nuestro día a día y su actitud conmigo y con el bebé. Ahora es igual que hace una semana -sigo dedicándole el tiempo que puedo, salimos, le riño cuando algo no está bien, tenemos nuestras pequeñas batallas diarias- pero desde una actitud totalmente diferente, con mucho más amor y esto me hace tener más paciencia con él en los momentos difíciles.

El resultado ya se va dejando ver. Él está mucho más fácil y, aunque por supuesto nos aprieta y nos lleva hasta el límite, lo hace de una forma distinta.

Esto me recordó que es un momento muy delicado donde no hay que pasar por alto que con nuestra actitud también le estamos educando (cuando no, ¿verdad?) y que lo que «aprenda» ahora le valdrá para afrontar situaciones en su vida que le hagan sentir de manera similar.
Los padres somos seres humanos muy lejos de ser perfectos pero lo hacemos lo mejor que podemos y con la mejor intención (o así debería ser). Y de una cosa sí estoy segura y es de que cuando uno escucha sinceramente a su corazón y se deja guiar por él, suele ir por el camino correcto.

 

Actividades desde Maternidad y Crianza

Este verano Maternidad y Crianza comienza sus actividades con dos talleres básicos: Pañales de tela y Portabebés.
Conoceremos los distintos tipos, tocaremos, probaremos, resolveremos dudas, compartiremos, y todo ello de la mano de mamás que son auténticas profesionales y a las que muchas ya conocemos.

Pronto publicaremos todos los detalles. Sigue atenta porque hay plazas limitadas.

Cosmética natural 100%

En la época en la que la palabra natural empieza a saturarse y usarse a la ligera, es difícil hacernos con lo que realmente lo es. En este caso quiero referirme a la cosmética.
En ferias, tiendas y anuncios veo cada vez con más frecuencia marcas que se venden como naturales cuando en realidad no lo son, solo que el porcentaje de aditivos nocivos para la piel es menor.
Por eso cada vez más mujeres muestran interés en aprender a hacer sus propias cremas y lociones ya que si quieres algo bien hecho has de hacerlo tú mismo.

Entre algunas pequeñas opciones tenemos la de Matarrania, que sí es cosmética 100% natural y del país
Basada en el aceite de oliva, los productos de esta casa están hechos por una mujer sencilla que se preocupa realmente por el cuidado natural de la piel. En su web podéis acceder a su tienda on line, así como a sus productos con la descripción de todos sus ingredientes, y estar al tanto de sus actividades (ferias, talleres, charlas, cursos, promociones).
100% recomendado.

Y en un post como este no podía faltar una casa bien conocida: Weleda. Con una amplia gama tanto para hombre, mujer, niño y bebé, con muy buenos resultados. Pero eso para muchas ya no es un secreto…

La cuarentena, días de protección.

Cuando damos a luz, nuestro cuerpo se abre haciendo un esfuerzo inmenso y, como todas sabemos, el postparto o puerperio es el tiempo en el que todo vuelve a cerrarse y retoma su lugar.

Tradicionalmente, la cuarentena era el período de 40 días en el que tanto la mamá como el bebé permanecían en casa sin salir y sin recibir visitas (o las mínimas). Se centraban en el cuidado de su pequeño, en instaurar una buena lactancia, descansar y volver poco a poco a la normalidad (claro que contaban con el soporte y la ayuda de las mujeres de su entorno para ocuparse de todo lo demás).
Esto se llama guardar la cuarentena y es una protección para la madre y el recién llegado, ya que la apertura de nuestro cuerpo es en el plano físico y éste es el último en el que se manifiestan todos los cambios. Emocionalmente, a nivel energético y espiritual, nuestro cuerpo está igualmente abierto y cualquier cosa pueda llegar más rápidamente a nosotros, afectarnos de otra manera o hacernos más daño.
Es por esto que es importante -en la medida que se pueda- guardar unos días de reposo tanto físico como interior para poder así adaptarse de una forma más fácil al nuevo papel y a la nueva etapa que nos abre la vida, que es la de la maternidad, el cuidado y la responsabilidad de un pequeño ser humano.

Pero hoy en día parece que nos resistimos a la idea. Nuestras casas no son el hogar mullido que nos invita a quedarnos en ellas sin salir y los gritos de la sociedad resuenan demasiado en nuestros oídos. Solo de pensarlo se nos caen las paredes encima y lo único que queremos es retomar nuestra rutina y volver a ocuparnos de otras cosas. Nuestras cosas.
Así que, tres días más tarde, nos encontramos en la calle a plena actividad sin pararnos a ser conscientes del choque que esta criatura -horas antes dentro nuestro- está sufriendo. Y esto no es más que huir. El estar en casa sin apenas actividad nos pone cara a cara frente a esta situación que despierta tantos sentimientos contradictorios en nosotras. Y esto es duro.

Por eso es importante sincerarnos con nosotras mismas y valorar la urgente huida que necesitamos. Así tendremos la oportunidad de ver cómo afrontar la situación protegiéndonos a nosotras mismas y a nuestros bebés lo máximo posible sin, por ello, sentirnos obligadas a nada.

El tiempo de una madre

La mayor parte del tiempo pienso que las mamás necesitaríamos días de 50 horas porque cada día nos dejamos cosas pendientes al ir a dormir. Pero con mi segundo bebé estoy aprendiendo a apreciar el tiempo y valorarlo de otro modo.

Recuerdo lo poco que disfruté de los primeros meses de mi primer hijo por estar demasiado pendiente de «las cosas que había que hacer» y preocupada por mí misma. Nunca daba a basto, estaba agotada, enfadada y frustrada. Ahora no.
Tengo más trabajo, más cosas pendientes y otro hijo las 24 horas del día al que cuidar pero las cosas son diferentes. Las circunstancias han cambiado y mi mirada también. Hago (de la casa) lo que puedo, dándole plena prioridad a una buena alimentación y el resto poco a poco según el día. Pero lo importante para mi es haber llegado al estado de comprensión de que no importa dejar platos enjabonados o ropa a medio planchar; recoger la mesa a las 6 de la tarde o tener ropa amontonada días antes de ser colocada. Lo necesario va primero y esos son mis hijos y, ahora mismo, mi bebé. Cogerlo en brazos, darle el pecho tanto como quiera, leer mientras nos mecemos en la mecedora, dormir relativamente pronto, que me sienta disponible siempre para él.
Pero, a lo que iba es a que me alegro de haber llegado a un estado en el que todo eso no me causa estrés ni frustración alguna. Estos meses pasan demasiado rápido como para dejarlos escapar.

Y para evitar lo máximo que pueda el agobio, ¿qué mejor que mi fular para llevar a mi bebé pegado mientras hago, también, de ama de casa?

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